Colombia: país huérfano de gobierno

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Escrito por:

Sebastián Palma

Sebastián Palma

Columna: Opinión

e-mail: sebastianpalmar9@gmail.com


Parece cliché, pero criticar a este gobierno se ha convertido en un deporte para todos aquellos que nos parece que Colombia está siendo mal manejada, casi atreviéndome a decir que, desde agosto de 2022, no tenemos presidente, ni un gabinete ministerial a la altura. Hoy la desesperanza, causada por la improvisación de Gustavo Petro y su grupo de trabajo, es quien invade cada rincón de Colombia.

Las expectativas con el mandato del presidente Gustavo Petro eran bastante altas, incluso para aquellos que nos parecía que no era el candidato idóneo para administrar un país tan complejo como Colombia. No quiero sonar soberbio, pero este desastre que hoy vivimos fue la crónica de una muerte anunciada. Al gobierno del ‘cambio’ se le salió el país de las manos.

Ya es costumbre esperar cada semana el escándalo nuevo que nos trae el gobierno que, a mi parecer, pinta más como un reality que como honorables miembros de la rama ejecutiva. El más reciente es la corrupción descubierta en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y la forma en cómo le quitaron el agua a La Guajira.

El presidente Petro y sus adeptos siempre criticaron la forma en que los pasados gobiernos trataban a La Guajira, pues fueron enfáticos en resaltar el abandono en el que está sumido dicho departamento. Para sorpresa de todos, esto con el actual presidente no ha cambiado en lo absoluto, sino que se le ve igual a lo que tanto criticó.

Con Olmedo López a la cabeza de la Ungrd se presentó, tal vez, el caso de corrupción más grande de la actual presidencia, el cual consiste en la compra de carrotanques que servirían para abastecer de agua a los habitantes del departamento de La Guajira y donde sospechosamente se perdieron $20.000 millones de pesos que luego fueron encontrados en sobrecostos exacerbados.

Lo peor de todo esto es que no termina ahí, esa apenas es la punta del iceberg, pues Sneyder Pinilla, quien ocupada un alto cargo en la UNGRD reconoció haber pagado coimas para los presidentes de la Cámara de Representantes y Senado para que aceptaran las reformas que Petro y su gobierno proponen. En pocas palabras, la UNGRD era la caja menor de la presidencia para enmermelar a todo aquel que mostrara resistencia en el legislativo ante todas las políticas que pretende implementar el gobierno.

La Guajira sigue siendo afectada con Petro, la situación no ha cambiado y al parecer, tampoco cambiará porque hasta el dinero de las ollas comunitarias que implementaron para llevar comida a los hogares más vulnerables, presuntamente también fue desviado con fines políticos.

Desde el gobierno de Lopez Michelsen, no había presidente progresista en Colombia, sin embargo, esta clase de administraciones populistas son aquellas que más afectan al pueblo y que pretenden lograr igualdad, llevando a todos a la pobreza y miseria. Por lo mencionado en este artículo, pienso que Colombia es un país huérfano de gobierno y que volverá a saber que es una buena administración si logramos sacar el populismo de Casa de Nariño en 2026.