Un vistazo a la situación venezolana

Columnas de Opinión
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Existe en nuestro medio un adagio que parece encajar formidablemente al estado en que se encuentran nuestros hermanos venezolanos, el adagio anuncia: “No hay Maduro que no se pudra, cabellos que no se caída, ni chorro que no termine en gotas.” 

Se cumplieron cinco meses desde el 3 de enero de 2026, cuando se ejecutó la denominada "Operación Resolución Absoluta", que terminó con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, supuestas estas capturas harían cambiar la totalidad del régimen, sin embargo, Venezuela sigue con igual ritmo de vida. 

El deterioro de los servicios públicos ha vuelto a ser tema prioritario en la agenda nacional. Las fallas constantes en el suministro de electricidad, tiene al país en constante razonamiento, los prolongados suministros de agua potable y las dificultades para obtener gas doméstico no han dejado de ser una pesadilla.

Hasta ahora del adagio se puede notar que Maduro comenzó a pudrirse en la cárcel de Brooklyn en Nueva York, Diosdado Cabello sigue “dando con el mazo”, Vladimir Padrino López cambió de ministerio y el control del petróleo lo tiene el presidente Trump, de manera que para el venezolano el petróleo ya casi termina en gotas, el gran cambio que se esperaba por la exterminación del régimen, no se ha notado con clara visibilidad. 

Esta situación no solo afecta la calidad de vida de los ciudadanos, sino que también incide en la dinámica económica y en la percepción de futuro que tienen muchas familias. 

La inflación que atraviesa el pueblo venezolano se torna infrenable. El pasado año    cerró con una inflación de 475%, un registro que aún no lo ha vivido ningún otro país. 

Es increíble que una potencia petrolera, un país que flota en un océano de petróleo, se encuentre viviendo una hiperinflación que cada día se incrementa sin que se encuentre un mecanismo que pueda frena a tan enorme flagelo.  

Debido a su deuda creciente de manera exponencial, desde el final de la década pasada, los venezolanos al enterarse que su deuda externa superaba la cifra de 160.000 millones de dólares y cada día su crecimiento se hacía insaldables, no podían cumplir con sus obligaciones, forzosamente debieron acudir a la suspensión obligatoria de sus pagos, lo que ha logrado que la inflación se acreciente cada día y la deuda no frene su cauce.

Esperemos que en próximo días el presidente Trump llame a elecciones y de manera definitiva el régimen desaparezca, se cambie de moneda al dólar en un tiempo prudente, Venezuela retome el control del petróleo, se le abra la puerta al turismo, se elija un buen presidente, se acabe la persecución fratricida, que el antiguo magnate del régimen siga su putrefacción en la cárcel, que los cabellos no detengan su caída y “el mazo deje de dar” que los hermanos venezolanos encuentren nuevamente la llegada del “chorro” del petróleo, que el país vuelva a saborear la democracia y podamos nosotros los colombianos decir: que nos encontramos adosado a hermano rico.   

Columna de Opinión e-mail: jaiisijuana@hotmail.com