La ceremonia de clausura reunió a más de 1.060 para atletas en la plaza Alfonso López y destacó el legado deportivo, social, cultural y turístico que dejó el certamen para la capital del Cesar.
Valledupar despidió oficialmente los Juegos Parasuramericanos 2026 con una ceremonia cargada de simbolismo, cultura y reconocimiento al esfuerzo colectivo que hizo posible la realización del evento continental, consolidando a la ciudad como un referente para la organización de grandes competencias deportivas.

La clausura, realizada en la plaza Alfonso López, estuvo inspirada en el florecimiento del cañaguate, árbol emblemático de la región, y rindió homenaje a las tradiciones vallenatas mediante una puesta en escena que combinó música, danza, mitos y leyendas propias del Caribe colombiano.
Durante varios días de competencias, más de 1.060 para atletas provenientes de diferentes países participaron en las justas, dejando historias de superación, resiliencia y esfuerzo que marcaron a los asistentes y a la comunidad anfitriona.
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Un reconocimiento al voluntariado
Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia estuvo dedicado a los más de 400 voluntarios que apoyaron la logística y el desarrollo de los Juegos, quienes fueron reconocidos como una pieza fundamental para el éxito del certamen.
Su trabajo permitió acompañar a delegaciones, deportistas y visitantes durante las diferentes jornadas deportivas, convirtiéndose en el rostro humano de la organización y en un ejemplo de compromiso con el deporte y la inclusión.
El alcalde de Valledupar, Ernesto Orozco Durán, destacó que los Juegos dejaron una enseñanza que permanecerá en la memoria de la ciudad y fortalecieron la visión de Valledupar como sede de grandes eventos nacionales e internacionales.
"Los Juegos Parasuramericanos 2026 nos dejaron una enseñanza que Valledupar llevará siempre en el corazón: las barreras se superan cuando existe voluntad, los obstáculos se transforman cuando hay disciplina y los sueños se alcanzan cuando alguien se atreve a creer. Estos juegos reafirmaron que somos una Ciudad de Eventos, una ciudad resiliente y que cree en su gente", expresó el mandatario.
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Un legado para la ciudad
El cierre del evento también sirvió para resaltar el impacto positivo que tuvo la competencia en la economía y el turismo local, gracias a la llegada de delegaciones, visitantes y acompañantes durante el desarrollo de las justas.
La ceremonia concluyó con un espectáculo cultural en el que participaron más de un centenar de bailarines de la Casa de la Cultura, quienes interpretaron el tradicional baile de El Pilón, mientras los versos del rey de reyes Almes Granados acompañaron el apagado del fuego de los Juegos.
Con esta despedida, Valledupar puso fin a una cita deportiva que no solo dejó medallas y récords, sino también un legado de inclusión, participación ciudadana y fortalecimiento de la identidad cultural, consolidando a la capital del Cesar como una ciudad preparada para albergar eventos de talla internacional.