En el Día Mundial de las Ballenas y los Delfines, organizaciones ambientales alertan sobre las amenazas que ponen en riesgo a estas especies y sus hábitats.
Cada 23 de julio, el mundo dirige su atención hacia la conservación de los océanos con la conmemoración del Día Mundial de las Ballenas y los Delfines, una fecha que busca generar conciencia sobre la necesidad de proteger a estos mamíferos marinos y los ecosistemas de los que dependen.
Aunque esta efeméride nació como una iniciativa para rechazar la caza de ballenas, con el paso de los años se ha convertido en un llamado global para preservar a todos los cetáceos, incluidas las distintas especies de delfines, cuya presencia es considerada un indicador del buen estado de los océanos.
Organizaciones ambientales advierten que, pese a los avances en materia de conservación, estos animales continúan enfrentando amenazas derivadas de la actividad humana. La contaminación por residuos, el ruido submarino provocado por embarcaciones, la pesca incidental, las colisiones con barcos y los efectos del cambio climático sobre sus rutas migratorias y fuentes de alimento figuran entre los principales riesgos.

En el marco de esta conmemoración, expertos insistieron en la necesidad de fortalecer las áreas marinas protegidas, promover una mayor cooperación internacional y reforzar las medidas de control sobre las actividades que impactan los ecosistemas marinos.
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Además, destacaron que la protección de las ballenas y los delfines está estrechamente ligada a la salud de los océanos, fundamentales para la regulación del clima y la conservación de la biodiversidad del planeta.
Durante esta jornada también se desarrollan campañas educativas y actividades de sensibilización que buscan incentivar el compromiso de gobiernos, organizaciones y ciudadanos con la conservación de estas especies y sus hábitats.
