“Vengan aquí los espero en Miraflores” fue el un grito con suprema elocuencia que realizó Maduro retando al gobierno Estadounidense, cuando se enteró que fuerza marítimas estadounidenses zarpaban tras de derrocar su régimen, cinco días después, su garganta se opacó, su humanidad perdió el coraje y su vocabulario cambió la indecencia por la sensatez, haciendo caso a la prudencia mediante carta con palabras de delicadeza pretendió apagar le fuego que él mismo acababa de incendiar, la carta a pesar de llevar un mensaje que invitaba al dialogo, no tuvo respuesta, fue ignorado.
El presidente Trump consideró que la permanencia de Maduro en el poder ha sido una gran amenaza para la seguridad de su país, razón que lo obligó a extender sus tropas al caribe venezolano, además piensa que Maduro no solo es un narcotraficante con poder de Estado, sino que es un gobernante ilegítimo y jefe de una red de narcotraficante conocida como el “cartel de los soles”.
Hasta ahora se han desplegado algo más de 6,500 soldados para realizar operaciones dentro del propio territorio venezolano, con el fin de atacar centros de producción, rutas logísticas y bancos asociados al tráfico de drogas. Bajo el argumento de que Maduro dirige el ya conocido cartel de los soles, lo ha requerido la justicia estadounidense y al parecer el gobierno de Trump no abandonara la costa venezolana sin que abordo no lleve encadenado al tirano venezolano como hace más de tres décadas lo hizo con el presidente Manuel Noriega de Panamá.
No es de escapar que muchos de la oposición del régimen, los que han recibido con crudeza la moderación del continuo ayudo, los que hoy en día viven adosados a la escasez y al desamparo a causa de las decisiones de su gobernante, los que aún permanecen en el exilio, los que salieron huyendo del país acosados por el régimen, hayan mantenido contacto con funcionarios gringo para coordinar un eventual escenario de transición si Maduro llegara a ser depuesto.
El plan por realizar probablemente sea entregar el poder a Edmundo González, quien fue el vencedor de las elecciones presidenciales realizadas el pasado año,
Internamente en los Estados Unidos no es solo el presidente Trump quien despierta el interés por derribar al régimen. En los últimos días la presión de los principales colaboradores del presidente Donald Trump para destituir al líder de Venezuela, Nicolás Maduro, y miembros del gobierno de Estados Unidos están debatiendo una amplia campaña que intensificaría la presión militar para tratar de forzar su salida.
En las últimas semanas, el ejército estadounidense ha desplegado ataques letales contra embarcaciones civiles que, según el gobierno de Trump, traficaban con drogas de las bandas venezolanas. Según Trump el tráfico de drogas nocivas, por vía marítima está controlada, ahora se empeñará en realizar persecuciones por vía terrestre y aéreas, para sellar el tráfico que en su país ha envenenado a muchos de sus ciudadanos a jóvenes y adolescentes que a causa de la droga han deteriorado su integridad humana.
La desigual de fuerza entre las tropas de Trump y Maduro es supremamente notable. si llegasen a una confrontación, al jefe venezolano del régimen le tocará decidir como lo hace el avestruz, meter su cabeza en un hueco para no ver su desgracia.
El gobierno gringo no saldrá de Venezuela sin lograr la caída del régimen que ha gobernado a Venezuela por más de un cuarto de siglo, muchos venezolanos harán plausible la decisión del gobierno norteño, porque para ellos la libertad está enclaustrada por un régimen que solo ha dejado a su país en un estado de deterioro mortalmente abatido. Lo cierto es que a Maduro día a día se le estrecha más y más el nudo entorno a su garganta.
Hace unos días escuché una discusión entre dos paisas, uno decía que Trump ganaría si Maduro llegase a hacer frente a su fuerza, mientras que con suprema prudencia le notificó: “ Que Tal que se dé el chiripazo que sea Maduro el vencedor.