Cuando conocí a un emprendedor que, tras recibir de mi parte varios ofrecimientos de orientación comunicacional sin ningún costo, insistía en que “con mi idea y mi energía basta”, supe que estaba ante un caso clásico de autosuficiencia contraproducente. Le hice notar que estaba desperdiciando una valiosa oportunidad para fortalecer sus capacidades y acelerar el crecimiento de su negocio, su respuesta fue desconcertante. Esa escena, tan singular como reveladora, ilustra una realidad persistente. En Colombia, según el Informe Endeavor 2025, su red de mentores vinculó a 226 empresas, con más de 178 horas de mentoría estructurada en ese año, y fortaleció el ecosistema de alto impacto. Esos datos frescos de este año revelan que este tipo de apoyo no es opcional, es esencial: los que la aceptan tienen mejores probabilidades de escalar y sobrevivir.
A menudo me topo con fundadores que se niegan a escuchar porque temen perder control o revelar vulnerabilidades. Es un error estratégico grave. Estudios oficiales muestran que las empresas de la industria 4.0 en Colombia sobreviven cinco años en un 40,2 %, frente al 34 % del total nacional. Esa brecha sustancial refleja que abrazar conocimiento externo, redes y experiencia aumenta la probabilidad de perdurar. La tozudez puede convertirse en un lastre: limita la capacidad de pivotar, de aprender rápido, de conectarse con capital humano, tecnológico y financiero.
Un caso emblemático ocurrió en Cali, con Parquesoft: una startup de tecnología sanitaria recibió acompañamiento de mentores con trayectoria académica y empresarial, que les ayudaron a perfeccionar su producto mínimo viable, validar mercado y estructurar una ronda semilla. En menos de dos años escalaron ventas un 150 % y abrieron operaciones en otras ciudades de Colombia y otros países. Esa evolución concreta muestra que los aportes tangibles e intangibles —sabiduría, conexiones, consejo— abatieron barreras rápidas que solos no habrían superado. Este modelo de organización funcionó como ancla local y puente al mundo.
Paralelamente, la Cámara de Comercio de Cali sostiene una red de mentores voluntarios con promedio de 21 años de experiencia, que ofrecen respaldo estratégico, no solo consejos coyunturales, en áreas como innovación, finanzas y expansionismo, sin exigir inversión de por medio. Su impacto es relacional: se convierten en catalizadores del progreso, orientan decisiones, abren puertas y legitiman proyectos ante inversionistas. En este esquema, el apoyo experto es capital simbólico y práctico, no un trago amargo.
El acompañamiento no solo viene de mentores individuales, también de empresas y organizaciones que aportan valor estratégico. En la construcción del ADN de una marca, agencias de comunicación y marketing actúan como coaches mediante piezas gráficas, contenidos multimedia, gestión digital y narrativas creativas. Ese respaldo potencia emprendimientos en todas sus etapas.
“El apoyo experto no impone soluciones, abre posibilidades”, dice el Centro de Emprendimiento de la Universidad de los Andes en su reflexión sobre Proceme, su red institucional de respaldo al emprendimiento. Esa frase resume la filosofía necesaria: no se trata de reemplazar al emprendedor, sino de ampliar sus horizontes con perspectiva externa y probada. Cuando los fundadores derriban sus muros de autosuficiencia y escuchan, transforman un ego inflado en visión sofisticada.
Ellos saben que su energía sola no basta: si insisten en actuar con obstinación, seguirán atrapados en un ciclo de iteraciones sin vuelo. Las prospectivas indican que necesitamos consolidar redes mixtas: locales y globales, intelectuales y financieras, con mentoría estratégica combinada con microinversión temprana. Desde 2026 será clave diseñar programas híbridos que integren mentorías de impacto, capital semilla y conexiones internacionales, sin fórmulas trilladas, con resultados cuantificables y escalables. Esa es la apuesta: construir ecosistemas escalables en los que emprendedores y mentores actúen como coautores del crecimiento nacional, aplicando humildad con ambición.
Comunicador corporativo. Me encantan los viajes, la música electrónica, la cultura glocal, la tecnología inmersiva y los negocios inteligentes.