Al iniciar este artículo, decidí realizar una pequeña rapsodia de las ciudades que esta “ciudad dos veces santa” antecedió, encontré sin llegar a dudar que no solo es la de mayor edad en este país, sino del continente.
Es mayor que Cartagena, ocho años, supera a Barranquilla en más de un siglo, a Cali en once años, es mayor que Medellín en más de nueve décadas y a Bogotá en trece años, es incomprensible que ciudades como Medellín y Barranquilla a que se le puede decir que se formaron un siglo después, la superen en tamaño, en número de habitantes, en servicios públicos en tecnología y en muchas otras cosas.
Hoy inclusive Santa Marta, es la única ciudad de Colombia que tiene cuatro terminales, tenemos terminal marítimo, terminal de buses, de aeronaves, terminal de ferrocarril, aunque esta no funciona con mucha fortaleza, hace más de cincuenta años se podía viajar desde esta ciudad a Bogotá, ese servicio no existe desde hace más treinta años,
También es inexplicable que estemos padeciendo de agua, cuando estamos rodeados de ríos, en río manzanares cruza la ciudad; aunque sus aguas no son aptar para el consumo humano, si sirven para regios, de plantas que nos pueden producir alimento, a pocos kilómetros tenemos el río Toribio, el Córdoba, el Gaira, el río Piedras, el Mendihuaca, Guachaca, el Buritaca, y el don Diego. Diez ríos que, aunque no poseen grandes caudades, sus aguas cristalinas, aparte de que no es difícil convertirla de inmediato para el consumo humano, nos pueden suministrar diversas actividades económicas, como granjas y nos pueden proporcionar alimentos con sus regíos, sin embargo, es enigmático que estemos padeciendo por agua.
Realmente estamos descuidando los ríos, debemos esforzarnos por su buen mantenimiento, en su estado natural cumplen diversas funciones ecosistémicas como presión de agua para los seres humanos, auto purificación, control de inundaciones y sequías, mantenimiento de hábitat para peces, aves y otras vidas silvestres dentro de poco muchos se transformaran en arroyos intermitentes, su arena servirá para el mejoramiento de las calles, la construcción de edificios, casas, puentes, construcción de bloques y muchos otros productos que sirven al progreso de la ciudad.
Tenemos lo principal que es el agua para generar perfeccionamiento y no damos marcha a delante. ¿Será que por falta de disciplina hemos encadenado el progreso?, démonos desde ya, la tarea de erradicar el apetito depravado que conservamos, iniciemos pronto la marcha a su desencadenamiento, empecemos por ser progresistas, por no distanciarnos de la evolución del desarrollo, entablemos a construir nuestra Santa ciudad con vida moderna.
La experiencia nos ha enseñado que la prosperidad económica de una región no se improvisa ni se crea por ensalmo, agitándose uno vanamente, fantaseando combinaciones irrealizables, llamando a gritos el capital extranjero; decretando sobre el papel proyectos fantásticos, ese bienestar es fruto de elementos de varios carácter que se influyen recíprocamente; en una larga cadena de factores cuyo nombres son: Armonía interna, seguridad social, trabajo constante y ordenado, leyes adecuadas, discretas franquicias a la iniciativa individual, estímulo a la industria, probidad social y privada, espíritu de empresas, intensas propaganda en la nación, voluntad, perseverancia, menos fanatismo menos reglamentación, menos envidia, espíritu de asociación, fomentar todas las industrias posibles, ligas comerciales, unidad y circunspección para inicial y llevar a cabo obras de mejoramiento económico, en una palabra, más ciencias, más iniciativa y más trabajo, hay que llevar todo con alta disciplina, pues la disciplina es un bien que se debe fomentar. La disciplina deber como un patrimonio que debemos conservar para toda la vida, En un país bien organizado todo progreso se funda en ella, los japoneses dicen que “la disciplina es mejor que la inteligencia”.
La disciplina es un documento del legislador, es brújula del gobernante y en mi concepto personal, es la base técnica de toda administración pública y privada. La disciplina genera trabajo y el trabajo forja la paz, el trabajo es la paz. Si todos trabajamos no existieran los cuerpos subversivos, que no hacen sino someter al país en el más alto grado de abatimiento.
Démonos la tarea de aniquilar el parasitismo devorador que consume sin provecho directo para la región, es necesario desde ya acabar con esta casa de beneficencia llamada tesoro público; que raspa de la sobrehaz de la nación la asquerosa lepra del peculado que se viste de diversos métodos.
Así como hemos superado a Cartagena en turismo, de igual manera podemos ser el lugar más visitado por turista en este continente, pero tenemos que empezar por enterar al mundo que poseemos una absoluta seguridad y que el mundo comprenda que no carecemos de disciplina.
La naturaleza y Dios nos han concedido, ríos cristalinos, más de seis hermosas bahías. Haciendo uso de la metáfora, Santa Marta en un papel en blanco, donde se puede ejecutar bellezas.
Como samario invito a mis conciudadanos, al esfuerzo, a la fatiga, al olvido del deleite, al tesón de la austeridad. Los samarios somos los hijos de Santa Marta, contribuyamos a colocar a nuestra ciudad Santa a la cabeza del hemisferio turístico.
Ejercitémonos por dejar a nuestros sucesores, la paz, la disciplina, la honradez, como un tesoro y la filantropía como un modelo de gobierno.