El fin de las jerarquías silenciosas

Columnas de Opinión
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Un dato que me llamó la atención esta semana: según un estudio publicado en Ernst & Young, las plataformas sociales internas (conocidas como Esmps, por sus siglas en inglés) no solo mejoran la conectividad entre empleados, sino que logran algo mucho más valioso: democratizan la influencia dentro de las organizaciones.  Es decir, ya no son únicamente los directivos o jefes de área quienes manejan la voz institucional, sino que cualquier colaborador puede aportar, construir, opinar y tener eco en la toma de decisiones.  Y eso, en términos de cultura organizacional, representa un verdadero efecto corporativo.

Lo interesante de este tema es que, aunque en mercados como el europeo y el norteamericano ya es parte del ADN corporativo, en Colombia todavía estamos en etapa de tímida exploración.  La mayoría de las empresas grandes concentran su comunicación interna en boletines, correos masivos o reuniones por Teams o Zoom que poco permiten la interacción horizontal genuina. Sin embargo, aquellas organizaciones que se han atrevido a incorporar plataformas sociales internas han empezado a notar cambios contundentes: mayor transparencia, mejores flujos de trabajo, menos silos y una cultura organizacional más dinámica.

Para entenderlo mejor, pensemos en una red social empresarial como un ecosistema privado donde los colaboradores publican ideas, reconocen logros, reportan avances, proponen soluciones y hasta generan contenido de valor relacionado con su actividad profesional o con los objetivos de la compañía.  Es como tener un LinkedIn interno, pero con más cercanía y enfoque en los retos de la organización.   Plataformas como Workplace de Meta o Yammer de Microsoft son ejemplos de Esmps que permiten este tipo de interacciones estructuradas y espontáneas a la vez.

Ahora bien, esta transformación digital de los flujos de comunicación trae beneficios evidentes.  El primero es la agilidad: la información fluye de manera horizontal y vertical sin las demoras de los canales tradicionales.  Segundo, la visibilidad del talento oculto. Muchas veces, las mejores ideas nacen de colaboradores que, por timidez o por no tener acceso directo a las altas esferas, nunca se atreven a plantearlas en una reunión formal.  Una red social empresarial bien gestionada permite descubrir esas voces valiosas y darles espacio.  Tercero, la mejora en la toma de decisiones, pues el feedback se vuelve más rápido, plural y representativo.

Pero, como todo cambio, también hay retos.  El más frecuente es el miedo a perder el control de la información.  Algunos líderes ven en estas plataformas una amenaza, pues permiten que los colaboradores opinen, critiquen o cuestionen decisiones de manera abierta.  Y ahí está precisamente el valor: la cultura corporativa moderna no teme al disenso, lo gestiona.  Otra barrera habitual es la falta de participación sostenida.  Abrir la plataforma no garantiza que todos la usen. Es necesario crear dinámicas atractivas, reconocer las contribuciones y capacitar a los líderes para fomentar el uso positivo de estas herramientas.

Desde mi perspectiva, las prospectivas para Colombia en este campo son alentadoras.  En un país con una población laboral cada vez más joven, más digital y con menos tolerancia a las jerarquías cerradas, las redes sociales internas serán imprescindibles para cualquier organización que quiera sobrevivir a la próxima década.   No se trata de modas tecnológicas, sino de una evolución natural en la manera de trabajar, construir cultura y gestionar talento.

Al final, las organizaciones que logren integrar estas plataformas como parte de su cotidianidad no solo comunicarán mejor. También construirán ambientes laborales más humanos, más transparentes y mucho más conectados con la realidad de sus equipos.  Porque en tiempos de transformación, escuchar y dialogar es más valioso que imponer.

Comunicador corporativo.  Me encantan los viajes, la música electrónica, la cultura glocal, la tecnología inmersiva y los negocios inteligentes.

Columna: Palabras más, Palabras menos e-mail: tandemcomunicacionfutura@gmail.com