La marcha del domingo, fue un silencio elocuente

Columnas de Opinión
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El pasado domingo los colombianos programamos la “Marcha del Silencio” una marcha que por movilizar a muchos compatriotas en rechazo a la violencia marcharon por las calles de nuestras principales ciudades,

Esta notable caminata, mostró que el país no tolera la violencia. En apoyo a Miguel Uribe Turbay miles de colombianos revelaron su solidaridad y condenaron el vil atentado que tiene al senador por más de once días luchando por su vida.

A pesar de haberse llamado “La Marcha del Silencio” no hizo honor a su nombre, la marcha se manifestó con suprema elocuencia repudiando toda forma de violencia, se expresó solidaridad con las víctimas y se abogó por un mensaje de unidad nacional antes el clima de tensión política y social que atraviesa el país.

Los organizadores hicieron hincapié en el carácter apolítico del evento, solicitando a los asistentes que no portaran símbolos partidistas ni emitieran consignas agresivas, buscando así preservar un mensaje centrado en el respeto a la vida y los principios democráticos.

 La Marcha contó con la asistencia de una amplia diversidad de ciudadanos, incluyendo concejales, congresistas, líderes de opinión, empresarios, clérigos ciudadanos de a pie y figuras destacadas como el expresidente Álvaro Uribe Vélez, los alcaldes Carlos Fernando Galán de Bogotá y Federico Gutiérrez de Medellín, y el reconocido cantante Juanes, se sumaron a la convocatoria, reforzando el clamor nacional contra la violencia política. La marcha se extendió a otras ciudades como Cali, Barranquilla, Ibagué, Manizales, Cartagena y Pereira, e incluso se reportaron movilizaciones desde la Embajada de Colombia en Madrid.

 A pesar de su intención de unidad y paz, la "Marcha del Silencio" no estuvo exenta de críticas. El exalcalde de Medellín, Daniel Quintero, afirmó que la movilización se transformó rápidamente en una "marcha del odio", desviándose de su propósito original. Quintero argumentó que la convocatoria se volvió excluyente y politizada, siendo utilizada para dividir al país y lanzar mensajes hostiles contra el Gobierno Nacional.

 Pueda ser que esta gran marcha toque el corazón de los violentos y reconozcan que la violencia no es el camino para llegar a la prosperidad, y desde hoy se inicie en Colombia una nueva era donde la paz se haga notable, precisamos que se note menos fanatismo, menos envidia, necesitamos espíritu de asociación, ligas comerciales, unidad de prudencia para iniciar y llevar a cabo obras de mejoramiento, en una palabra, más ciencia, más iniciativa de trabajo.

 A lo mejor estos renglones anteriormente leídos podrían ser el inicio de una reconstrucción del progreso del país.

Necesitamos higienizar Colombia, pero debemos ser comprensivos que esta lucha no se gana con salmos, ni decretando sobre el papel normas que vayan en contra de la carta magna.

 Esperemos que esta clase de atentados no se repitan en el país, luchemos por sostener el apoyo constante de las mejores inteligencias, de los mejores corazones y de los más honorables, podrían hacer fecunda una administración que nos podría llevar al progreso inagotable y de esta manera los colombianos podíamos mostrar ante el mundo que encapsulamos la violencia, el terrorismo, la extorción, el secuestro y encadenamos para siempre la subversión.

 Con un país olvidado de toda clase de deterioro social, Dios podría escuchar con suprema benevolencia nuestras plegarias y Miguel Uribe muy pronto podría estar entre nosotros gozando de perfecta salud e iniciar un gran trabajo por la paz de Colombia.  

Columna de Opinión e-mail: jaiisijuana@hotmail.com