Desde tiempos inmemoriales, los seres humanos hemos tenido un instinto innato por preservar y mejorar nuestra existencia. Esta necesidad nos impulsa a relacionarnos, comunicarnos y colaborar con nuestros semejantes. Es así como investigamos, creamos e innovamos constantemente, buscando transformar nuestro entorno y mejorar las condiciones de vida, tanto personales como colectivas. Pero, ¿quiénes son esos individuos que, con valentía, se atreven a desafiar lo establecido y a emprender nuevos caminos?
Según Steve Jobs, los emprendedores son soñadores que imaginan un mundo mejor, lleno de servicios y productos innovadores. No se conforman con ver las cosas como son, sino que visualizan cómo podrían ser, y a partir de esa visión, se esfuerzan por convertir su sueño en realidad. Son personas que se atreven a romper paradigmas, buscando un "mejor estar" para la sociedad en general. Su valentía radica en su capacidad para transformar una idea en un impacto tangible, mejorando la calidad de vida de las personas. "La innovación distingue a un líder de un seguidor", decía Jobs, resaltando la capacidad de los emprendedores para marcar la diferencia.
En un mundo de cambios vertiginosos, donde lo que hoy es, mañana puede no serlo, los emprendedores demuestran una admirable capacidad de adaptación. Los gustos, las necesidades y los hábitos de consumo evolucionan rápidamente, lo que "obliga" a estos visionarios a reinventarse, evolucionar y generar estrategias innovadoras para alcanzar sus objetivos. Su prioridad es permanecer y triunfar en un entorno competitivo, pero también contribuir al bienestar común. Observamos que los gustos, las necesidades y los hábitos de consumo cambian rápidamente, lo que los impulsa a estar en constante reinvención.
Es fundamental que los gobiernos apoyen y fomenten la creación de empresas, ya que esta colaboración genera múltiples beneficios para la sociedad. Las empresas son pilares fundamentales para el desarrollo económico y social de un país. El apoyo gubernamental permite a los emprendedores desarrollar sus habilidades, llevar a la práctica sus conocimientos y generar ideas creativas e innovadoras que impulsan el progreso colectivo. Peter Drucker dijo, "La mejor manera de predecir el futuro es crearlo", mostrando cómo los emprendedores construyen el futuro.
En muchos países, ser emprendedor es una tarea titánica, llena de obstáculos que van desde la concepción de la idea de negocio hasta la consolidación de la empresa. La segmentación del mercado, la financiación, el desarrollo del producto o servicio, el mercadeo, la logística, el proceso de venta, la captación de clientes, la competencia y los factores externos son solo algunos de los desafíos que enfrentan los emprendedores en la etapa inicial. La falta de conocimiento y el escaso apoyo gubernamental y financiero dificultan aún más este proceso.
La desmesurada cantidad de impuestos que deben pagar las empresas puede convertir los sueños de progreso en verdaderas pesadillas. Esta carga tributaria dificulta la consolidación de las empresas, especialmente en sus primeros años de vida. Muchas empresas se quedan en la etapa de introducción y no logran superar los cinco años de existencia. Como señala la OCDE (2023), una carga fiscal excesiva puede desincentivar la inversión y el emprendimiento.
Emprender no es una tarea fácil ni cómoda. Implica osadía, salir de la zona de confort, buscar el crecimiento personal, tener un sentido ético, responsabilidad social y espíritu de colaboración. Es un camino que exige valentía, perseverancia y compromiso con la construcción de un futuro mejor.
Para seguir creciendo como país, es menester apoyar a nuestros valientes emprendedores y ser conscientes que aproximadamente el 90 % de los empleos que se generan en nuestro país es gracias a estas pequeñas empresas, que entre todos podemos ayudar a volver cada vez más grandes.