Cuando la empresa ignora, pierde

Columnas de Opinión
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En mi experiencia profesional, que por lo general ha transcurrido sin contratiempos, he encontrado excepciones que me han dejado una lección importante sobre la comunicación corporativa.   Recuerdo un caso en particular en el que una funcionaria de mando medio ocultó información clave para cumplir con los pagos que me correspondían por un proyecto que estaba adelantando con una organización.  La tenían allí para sonreír y manipular la información de tal manera que su conversación nunca llevaba a ningún lado.  No contestaba mis mensajes reiterativos, evadía mis preguntas y, finalmente, terminó por hacerme ghosting empresarial.  Lo que inició como una simple demora en un pago se transformó en una pérdida de confianza absoluta en la empresa, que aún con una gran reputación, se desmoronaba desde dentro debido a una mala práctica de comunicación interna.

Este tipo de situaciones no son aisladas.  Existen empresas que permiten o incluso fomentan la manipulación de información en los niveles intermedios de gestión para evitar confrontaciones con sus empleados.  Recientemente, conocí el caso de una compañía del sector financiero que, ante una crisis interna, recurrió a la desinformación como estrategia de contención.  Supervisores aseguraban a sus equipos que los despidos eran solo rumores, cuando en realidad las listas de recortes ya estaban aprobadas.  Cuando la verdad salió a la luz, la empresa no solo enfrentó un éxodo masivo de talento, sino también una crisis de imagen que repercutió en su credibilidad en el mercado.  El silencio, la falta de respuesta y la manipulación de información generaron un daño que podría haberse evitado con una comunicación honesta desde el inicio.

La reconocida experta en reputación corporativa, Leslie Gaines-Ross, afirma: “La confianza es la moneda más valiosa en los negocios modernos. Perderla significa perder clientes, empleados y, eventualmente, la viabilidad de la empresa”.  Y es que la reputación empresarial no solo se forja con buenas estrategias de marketing o con un excelente servicio al cliente; también se construye con transparencia interna, con respuestas claras a los empleados y con la coherencia entre el discurso y las acciones. Una empresa que ignora los requerimientos de sus colaboradores o que simplemente evade sus inquietudes, está cimentando un camino hacia el desprestigio. Los empleados no solo son una fuerza laboral, también son embajadores de la marca, y si su experiencia es negativa, se convertirán en los primeros en exponer las fallas de la organización en redes sociales y foros laborales.

Las consecuencias de este tipo de prácticas pueden ser devastadoras. Una organización que permite que la información se distorsione en los niveles intermedios genera un ambiente de incertidumbre y desconfianza que impacta directamente en la productividad y en la retención de talento. En un mundo interconectado, donde las plataformas digitales permiten que cualquier experiencia laboral negativa se haga viral en cuestión de horas, ignorar la importancia de la comunicación interna es un riesgo que ninguna empresa debería asumir.

Entonces, ¿cómo mitigar este impacto y corregir el rumbo? Primero, la transparencia debe convertirse en un pilar de la cultura organizacional. Es fundamental que la información clave fluya sin bloqueos ni distorsiones. Segundo, es necesario capacitar a la organización en liderazgo ético y comunicación efectiva, asegurando que no actúen como barreras informativas, sino como facilitadores. Tercero, las empresas deben implementar canales de comunicación accesibles para que el equipo pueda expresar sus inquietudes sin miedo a represalias. Finalmente, es crucial responder a tiempo. Un correo sin contestar, un mensaje ignorado o una solicitud desatendida pueden parecer detalles menores, pero en conjunto construyen una narrativa de indiferencia que puede costar bastante caro En el mundo corporativo, la confianza no se exige, se gana, y la transparencia es el camino más seguro para lograrlo.

Comunicador corporativo.  Me encantan los viajes, la música electrónica, la cultura glocal, la tecnología y los negocios inteligentes.

Columna: Palabras más, Palabras menos e-mail: tandemcomunicacionfutura@gmail.com