Al parecer las relaciones económicas entre el nuevo gobierno de los EEUU con el régimen de Maduro, no están caminando sobre rieles, desde hacía más de dos años la empresa Chevron venía operando en Venezuela, incluso el presidente Trump, había anunciado su intención de revertir la concesión, sin embargo, esta relación que parecía sólida se vino abajo.
Hace unos días, el presidente gringo puso fin a la licencia que permitía a la petrolera operar en este país, además agregó que en treinta días cerraría su actividad, cuando en estos casos se acostumbra a conceder un plazo mínimo de seis meses, de manera que este tres de abril la empresa Chevron deberá salir de Venezuela.
Esta empresa convendría operar hasta el veinticinco de noviembre del presente año, sin embargo, Trump decidió simplificar las operaciones antes de la fecha indicada.
Las relaciones del régimen de Maduro y el gobierno de Donal Trump, no se encuentra “navegando con viento en popa” como dice el adagio popular en nuestro medio.
La diferencia entre estos gobernantes, no son recientes, en año 2019, el primer gobierno de Trump los EEUU encabezó una coalición internacional para desconocer la legitimidad de Maduro cuando este mismo año inició como presidente luego de unas elecciones fraudulentas.
En su pasado gobierno Trump le arrebató a Maduro el control de los bienes del Estado venezolano en los Estados Unidos. Además, aprobó sanciones personales contra él y varias de las principales figuras de su gobierno e incluso ofreció una recompensa millonaria para quienes ayudaran a capturar al gobernante venezolano.
El aislamiento y la renovada crisis de legitimidad internacional que sufre Maduro se debe a que en las pasadas elecciones presidenciales del pasado 28 de julio en las que el Consejo Nacional Electoral le proclamó ganador pese a no mostrar públicamente las actas que avalaban su supuesta victoria.
La decisión de Trump de acabar con la licencia impuesta por su ante su sucesor Joe Biden, representa una grave decisión para la economía de Venezuela, su economía recibirá menos dinero, la producción comienza a descender, la inflación se acrecentará, la moneda caerá hasta desaparecer.
Esta decisión impactará enormemente a la economía del vecino país, que ya de por sí, se encuentra bastante golpeada, un golpe como este llevaría a la economía venezolana a un excesivo “cuidados intensivos”
Su moneda que se encuentra a punto de la desaparición, probablemente desaparezca y obligatoriamente debe adoptar por otra moneda que se conozca al nivel mundial y sirva para negociar, aunque de manera disimulada el dólar es la moneda que hoy circula en el régimen de Maduro, no obstante, que este tirano oficialmente no ha reconocido la moneda gringa como propia, pero, sí es notable que el pueblo venezolano es renuente a acepta su propia moneda, debido a que el dólar, sin proponérselo ha sido la dinero apetecido por los venezolanos.
Debido a la hiperinflación y al aumento diarios de los precios, a la acelerada disminución del bolívar, el pueblo venezolano decidió adoptar el dólar como moneda nacional. Aún no se sabe con certeza la cantidad de los dólares que hoy circulan en Venezuela, pero se estima que podría llegar a los mil millones, dinero que supera en más de una vez en valor de los bolívares que a diario recorren el territorio venezolano.
Es notable que, en el territorio de ese país, a diario circulan más dólares y menos bolívares, mientras exista un régimen reacio contra los gobiernos democráticos el bolívar desaparecerá por carecer de valor. A Maduro le quedan seis años más de gobierno, pero la devaluación la moneda no la bajará, la inflación seguirá multiplicando ineficacia, los precios no dejaran de simplificar su remontada y este flagelo no le bastará ni siquiera un lustro para para poder sostener su supervivencia.
El pueblo venezolano desde hoy debe estar en busca de una construcción de una enorme arca para mantenerse por lo menos en la supervivencia.