Un país superior a los que pretenden ser sus dirigentes

Columnas de Opinión
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No ha sido tan fácil para la agenda neocomunista imponer sus líneas de acción al pueblo colombiano, como a lo mejor lo tenían pensado cuando ganaron las últimas elecciones presidenciales. Resulta que Colombia no es aquel país endeble al que, mediando una votación exitosa, pero sobre todo coyuntural, se le puede lavar la cabeza a punta de discursos baratos, propagandistas pagados y columnistas con intereses personales. La "revolución cultural" de Antonio Gramsci aquí no fue.

A falta de un año y medio de gobierno, y con la munición agotada, al petrismo no le ha quedado sino agudizarse en victimización para mantener su tan mentada base de incautos, o ya para intentar una ampliación marginal de la misma. Muestra de ello son los episodios de telerrealidad con los Estados Unidos y el consejo de ministros, eventos cuyo efecto no fue el realmente intentado, porque desnudaron esa incapacidad para disponer tan suya, pero a los que con maña han podido darles visos de triunfos de largo plazo, especialmente ante los ojos de sus incondicionales.

Ahora bien, que estemos a punto de entrar en la recta final del "desgobierno del decrecimiento", como este período se recordará, no significa que se haya ido el peligro de que el orden jurídico del país se invalide merced a maniobra ilegítima para que el petrismo permanezca en el poder, aunque sea en cuerpo ajeno. Pues ha quedado demostrado que Colombia no solo debe recelar del tal progresismo, sino que debe hacerlo igual de los políticos que últimamente posan de antipetristas, pero que bien que recibieron su tostada enmermelada hasta hace poco.

Es sabido que el discurso contra los políticos de siempre ha pasado de moda, no tanto por falaz cuanto por problemático en un país que todavía rinde pleitesía a los cacicazgos. Esa cabeza gacha, la mirada huidiza ante lo que pasa, persistirá durante un buen trecho histórico. Lo que no debería olvidarse al menos el día final del petrismo es que la corrupción y el mal gobierno no nacieron el 7 de agosto de 2022, y que este tiempo ha probado que "el régimen" de que hablaba Álvaro Gómez hace cuatro décadas sigue vigente y mutando, con distintos caras y nombres.

Columna: Toma de Posiciones e-mail: tramosmancilla@hotmail.com Twitter: @TulioRamosM