Año crucial

Columnas de Opinión
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Anualidad de retos a escasos once meses de cumplirse el aniversario 500 de la fundación de la próximamente cinco veces centenaria villa fundada por Bastidas, ahora Santa Marta, Distrito Turístico, Cultural e Histórico.

La celebración de esa fecha está pletórica de expectativas. Colmada de ilusiones. El alma colectiva ambiciona ver plasmados en realidad los proyectos anunciados para magnificar la histórica efeméride.

Que de veras se le dé solución al problema estructural crítico de insuficiencia del servicio básico de agua potable que afecta a la ciudad. Esta ha crecido urbanística y poblacionalmente durante décadas sin que en la misma proporción se haya ampliado en cobertura ni mejorado en calidad el suministro del vital líquido a la población que lo demanda con urgencia. El agua que la empresa manejadora del acueducto suministra a los usuarios no reúne los estándares que permitan su consumo directo, motivo que obliga al usuario a tratar de potabilizarla empíricamente. O, a que la población -que cuente con recursos monetarios- instale filtros purificadores y, además de esa dotación, opte por comprarle agua tratada químicamente a empresas que ofrecen el recurso hídrico con elevado índice de confiabilidad. Esta dicotomía en la factibilidad del consumo

 es proclive a la fracturación social y genera inequidad.

El problema del agua es asunto que necesita solución prioritaria. Y unida a esa problemática y que exige idéntica prioridad está la cuestión referente a la insuficiencia de las redes de alcantarillado de aguas servidas y de las pluviales.

Es utopía pensar que esa triada de asuntos queden resueltos antes del 29 de julio de 2025. No se puede hacer en tan poco tiempo lo que debió hacerse y no se hizo en los doce años de las administraciones distritales que precedieron a la actual. Pero sería inaceptable que antes de dicha fecha no esté definida la solución que a la temática mencionada se le va a dar ni se haya puesto la primera piedra para ejecutar siquiera algún  proyecto diseñado.

Es innegable que Santa Marta demanda la satisfacción de muchas otras necesidades. De soslayo mencionemos: Requiere de elevada dosis de cultura ciudadana y despertar en el alma de sus nativos y de los foráneos, amor por el terruño en que vinieron al mundo aquellos, y reciprocidad con el suelo que generosamente los acoge y ofrece oportunidad de vida grata estos.

Hay en el Distrito recurso humano apto tendiente a emprender la gran campaña para crear civismo y rescatar la identidad vernácula samaria. ‎Lograr ese propósito no requiere de mayor inversión; empero sí necesita del impetuoso liderazgo oficial que le dé inicio a la encomiable tarea. El liderazgo seguramente existe y se manifestará. ‎

Tampoco demanda erogación presupuestal alta restablecer la seguridad y el orden en la urbe. Elementos absolutamente esenciales para garantizar la paz social y la sana convivencia. Las autoridades encargadas de preservar esos valores existen y cuentan con dotación. Que actúen institucional y eficazmente y que la ciudadanía les colabore con decisión.   ‎

La infraestructura vial es insuficiente y está muy deteriorada. La movilidad automotriz es lenta e insegura. Hay que hacer nuevas vías y ampliar otras. Por ejemplo: prolongar la Avenida de los Estudiantes desde la Avenida de El Libertador hasta la vía al puerto, y convertir una de las calles del sector norte en Avenida de cuatro carriles hasta el parque de los trupillos, frente a Buenavista. Construir viaductos en inflexiones de arterias donde el tráfico automotor se congestiona más. Volver doble calzada la carretera a El Rodadero. ¿Y el dinero? A conseguirlo. Procurar tasa de retorno. Cobro por valorización moderado y financiado. Todo no se puede hacer al tiempo. Pero, con voluntad, es posible construir bastante. Que el año del pentacentenario sea el acicate.

Columna de Opinión E-mail: j230540@outlook.com