Burla lacerante

Columnas de Opinión
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Burla que ofende el sentimiento de la Costa Caribe. Aludo al nuevo plazo de diez meses que se tomará la Agencia Nacional de Licencia Ambiental para hacer el estudio previo a la construcción de los viaductos en los kilómetros 19, 28 y 59 en la vía que comunica a la ciudad de Ciénaga con el corregimiento de Palermo, municipio de Sitio Nuevo.

Como teoría del caso recordamos que en junio de 2022, en el gobierno del presidente Iván Duque, fue firmado el contrato para la ejecución de los mentados viaductos, que tendrían un costo de algo más de setecientos mil millones de pesos, financiación que estaba garantizada. Con bastante profusión mediática se hizo el importante anuncio, informándose a la vez que los trabajos se iniciarían en el transcurso de breve

termino. En el acto de suscripción del contrato para la construcción de los segmentos elevados estuvo presente el senador Antonio Luis Zabaraín Guevara, prestante congresista de origen cienaguero, que hace exitosa carrera política en Barranquilla, quien celebró el acontecimiento y comentó, con convicción y optimismo, que la trascendental construcción de cuyo proyecto ha sido impulsador decidido, sería la primera etapa de la doble calzada en que habría de convertirse la carpeta vial que une a la ciudad y al corregimiento mencionados.

A pesar de la halagadora oficialización contractual, la obra no se inició en el tiempo  pronosticado en la fecha de la firma del negocio jurídico. Después de varios meses se pronunció la ANLA, y descargó el desagradable informe de que tenía que hacer el estudio de impacto ambiental y que se tomaría media anualidad para definir el futuro de la construcción de los viaductos. Se venció el tiempo indicado y no hubo pronunciamiento de la ANLA. Ahora se convierte en noticia la versión según la cual dicha agencia estatal requiere de diez meses más para manifestar si expide o no la susodicha licencia ambiental. Hasta el momento han trascurrido más de dos años y no hay dictamen de ANLA. Y si contabilizamos diez meses más, tendríamos no menos de tres años en la incertidumbre de si habrá pronunciamiento favorable a la realización de los viaductos.

Lo que está sucediendo con la demora en la expedición de la licencia ambiental para la construcción de los viaductos en el segmento carreteable Ciénaga-Palermo es inaudito. De por sí el término que se auto fijó la ANLA para realizar los estudios de impacto ambiental ha sido desproporcionado por la amplitud de tiempo. Y si a eso se le suma lapso temporal adicional, la cuestión se torna ofensiva contra una región que necesita con urgencia que los viaductos se construyan y se construyan con celeridad. No se trata de una obra ornamental. Ni de una infraestructura inocua. Mucho menos de mero anhelo ideado por mentes utópicas movidas por caprichos vanos. Rotundamente no. El proyecto de construcción de los viaductos es resultado de estudios técnicos que tienen como finalidad fundamental darle solución al gravísimo problema causado por la erosión costera que, con tenacidad y agresividad acentuada en el tiempo, golpea  con mayor intensidad los sectores del anotado carreteable en los que se tiene proyectada la construcción de los viaductos.

El atraso en la construcción de esas estructuras va en contra vía de la integridad de la cinta asfáltica amenazada con quedar cortada por la fuerza del pertinaz oleaje marino. Esta sería una catástrofe nacional por las consecuencias funestas para el cotidiano discurrir social y económico de la Costa Caribe y de Colombia, dado que por ese corredor de movilidad se desplazan diariamente 13.000 vehículos transportando pasajeros y cargas de distintas procedencias.

Basta de argucias dilatorias. Fuerzas ciudadanas, estamentos oficiales, “todos a una” a exigir la expedición de la licencia. 

Columna de Opinión E-mail: j230540@outlook.com