Millones de estudiantes no tuvieron clases en el marco de las marchas que se desarrollaron en todo el país.
En una protesta masiva que paralizó a Colombia, maestros de todas las regiones marcharon en demanda de mejoras en el servicio de salud y en contra de propuestas legislativas que podrían impactar negativamente en la educación. Millones de estudiantes quedaron sin clases mientras los educadores se unían en una causa común.
Los docentes, organizados por la Federación Colombiana de Educadores, se movilizaron tras crecientes informes de la crisis en la prestación del servicio de salud, una situación que ha sido calificada como "deplorable" por José Darío López Salgado, miembro destacado de la junta directiva y tesorero del sindicato de Educadores Unidos de Caldas (Educal). López Salgado explicó que la situación insatisfactoria en la prestación de atención médica los llevó a tomar medidas radicales.
El paro, que tuvo una duración de 24 horas, buscaba también expresar el rechazo a dos proyectos legislativos específicos. Uno de ellos, conocido como el proyecto de Ley No. 192 del 2022, generó preocupaciones al proponer la creación de un "bono escolar" que algunos consideraban una forma de privatizar aún más la educación. Los maestros temían que este enfoque afectará negativamente la calidad y accesibilidad de la educación pública.
Le puede interesar: Cielo Rusinque sin designación como jefa de gabinete de Petro
El segundo proyecto en la mira de los manifestantes era la propuesta de modificación del artículo 430 del Código Sustantivo del Trabajo (C.S.T.), presentada por la Senadora María Fernanda Cabal. Esta propuesta buscaba prohibir la huelga en los servicios públicos esenciales, incluida la educación. Los maestros argumentaron que esto limitaría sus derechos fundamentales y pondría en riesgo su capacidad de luchar por condiciones laborales justas y una educación de calidad.
En palabras de López Salgado, el paro no solo era una acción en contra de las deficiencias actuales, sino también un llamado a una reforma constitucional que asigna fondos para la educación y la atención médica. Señaló la necesidad de recuperar los recursos que deberían haberse destinado a servicios esenciales como la salud, el saneamiento básico y el agua potable.
La manifestación en el Eje Cafetero, una región emblemática del país, resaltó el deterioro en la prestación del servicio de salud a través de la empresa Cosmitet. La falta de pagos a particulares y hospitales había causado un declive en la calidad de la atención, lo que exacerbó las preocupaciones de los educadores.
A medida que las marchas llenaban las calles y las voces de los maestros resonaban, quedaba claro que la comunidad educativa estaba decidida a luchar por sus derechos, la calidad de la educación y la atención médica digna. El Gobierno, por su parte, enfrenta una creciente presión para abordar estas problemáticas de manera efectiva y en colaboración con los profesionales de la educación.
Le puede interesar: Laura Sarabia como directora del DPS adquiere fuero especial en su juzgamiento
En el departamento del Magdalena
Alrededor de 3.000 maestros del distrito de Santa Marta, en colaboración con el departamento del Magdalena, se congregaron a las afueras de la Clínica General del Norte, sede Santa Marta, para denunciar una serie de incumplimientos y problemas en la atención médica. Los educadores alzaron sus voces en un acto de protesta contra lo que consideran deficiencias graves en la prestación de servicios de salud.
Entre las principales quejas expresadas por los docentes se encuentran las barreras de acceso a la atención médica, la inoportunidad en la entrega de servicios y el desconocimiento de los pliegos de condiciones establecidos en los contratos con el operador de la clínica.
Según los profesores, estas problemáticas están afectando negativamente a la comunidad en general y, en particular, a los pacientes crónicos que necesitan atención continua.