San Jerónimo patrono de los bibliotecarios, traductores y arqueólogos

Entonces le pidió a San Jerónimo utilizar este canon y escribir una nueva traducción de la Biblia.

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La traducción al latín de la Biblia hecha por San Jerónimo, llamada la Vulgata edición para el pueblo, fue hasta la promulgación de la Neovulgata en 1979.


La vida de San Jerónimo

Pero ¿Quién es este santo? San Jerónimo de Estridón fundó la orden del mismo nombre y es patrono de los traductores, archiveros, bibliotecarios y arqueólogos, su fiesta es el 30 de septiembre.

San Jerónimo, nació en Estridón, Dalmacia en el año de 340, fue quien hizo la traducción de la Biblia del griego y el hebreo al latín, es considerado Padre de la Iglesia y uno de los cuatro grandes Padres latinos.

La traducción al latín de la Biblia hecha por San Jerónimo, llamada la Vulgata edición para el pueblo, fue hasta la promulgación de la Neovulgata en 1979, el texto bíblico oficial de la Iglesia católica romana.

Fue un célebre estudioso del latín durante una época en la que eso implicaba dominar el griego; sabía algo de hebreo cuando comenzó su proyecto de traducción, pero se mudó a Belén para perfeccionar sus conocimientos del idioma.

Inició la traducción en 382 corrigiendo la versión latina existente del Nuevo Testamento; aproximadamente en el año de 390 pasó al Antiguo Testamento en hebreo. Completó su obra en el año de 405.

En Roma estudio el latín bajo la dirección del más famoso profesor de su tiempo, Donato, que era pagano. El santo llegó a ser un gran latinista y un conocedor del griego y de otros idiomas, pero muy poco conocedor de los libros espirituales y religiosos.

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Los atributos de San Jerónimo son su vestimenta de cardenal, haciendo penitencia con una piedra golpeándose el pecho, libro y acompañado por un león.


Se pasaba horas y días leyendo y aprendiendo de memoria a los grandes autores latinos, como Cicerón, Virgilio, Horacio y Tácito, y a los autores griegos Homero, y Platón, pero casi no dedicaba tiempo a la lectura espiritual.

Sus penitencias

Jerónimo se dispuso a salir al desierto a hacer penitencia por sus pecados especialmente por su sensualidad que era muy fuerte, por su terrible mal genio y su gran orgullo, pese a que allí rezaba mucho, ayunaba, y pasaba noches sin dormir, no consiguió la paz, descubriendo que su misión no era vivir en la soledad.

A su regreso a la ciudad, los obispos de Italia junto con el Papa nombraron secretario a San Ambrosio, pero éste cayó enfermo, y decidieron nombrar a Jerónimo, el cargo lo desempeñó con mucha eficiencia.

La recopilación y traducción de la Biblia

Viendo sus dotes y conocimientos, el Papa San Dámaso lo nombró su secretario, y le encargó redactar las cartas que el Pontífice enviaba; posteriormente lo designó para hacer la recopilación de la Biblia y además traducirla.

Las traducciones de la Biblia que existían en aquel tiempo las llamadas actualmente Vetus Latina tenían muchas imperfecciones de lenguaje y varias imprecisiones o traducciones no muy exactas.

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Jerónimo, escribía con gran elegancia el latín, por lo que tradujo a este idioma toda la Biblia, la traducción fue llamada Vulgata «la divulgada» traducción hecha para el pueblo.

Conoció a Santa Paula de quien Paladio afirmaba que le fue a San Jerónimo de gran utilidad en sus trabajos bíblicos, pues su padre le había enseñado el griego y había aprendido suficiente hebreo en Palestina como para cantar los salmos en la lengua original.

El Papa San Dámaso I en el Concilio de Roma en el 382, se expidió un decreto apropiadamente llamado «Decreto de Dámaso», en el cual hizo un listado de los libros canónicos del Antiguo y Nuevo Testamentos.

Entonces le pidió a San Jerónimo utilizar este canon y escribir una nueva traducción de la Biblia que incluyera el Antiguo Testamento de 46 libros los cuales estaban todos en la Septuaginta, y el Nuevo Testamento con sus 27 libros.

Alrededor de los 40 años, Jerónimo fue ordenado sacerdote; pero sus altos cargos en Roma y la dureza con la cual corregía ciertos defectos de la alta clase social le trajeron envidias y se sintió incomprendido y hasta calumniado en Roma, donde no aceptaban su modo enérgico de corrección, dispuso alejarse de ahí para siempre y se fue a Tierra Santa.

La Cueva de Belén

Sus últimos 35 años los pasó en una gruta, junto a la Cueva de Belén; varias de las ricas matronas romanas que él había convertido con sus predicaciones y consejos, vendieron sus bienes y se fueron también a Belén a seguir bajo su dirección espiritual.

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Con el dinero de esas señoras construyó en aquella ciudad un convento para hombres y tres para mujeres, y una casa para atender a los que llegaban de todas partes del mundo a visitar el sitio donde nació Jesús.

Con tremenda energía escribía contra las diferentes herejías.

La Iglesia Católica reconoció siempre a San Jerónimo como un hombre elegido por Dios para explicar y hacer entender mejor la Biblia, por lo que fue nombrado patrono de todos los que en el mundo se dedican a hacer entender la Biblia; por extensión, se lo considera el santo patrono de los traductores.

Murió el 30 de septiembre del año 420, a los 80 años. En su recuerdo se celebra el Día internacional de la Traducción.

Los atributos de San Jerónimo son su vestimenta de cardenal, haciendo penitencia con una piedra golpeándose el pecho, libro y acompañado por un león.




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