Imperante y creciente abandono de nuestra niñez

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Escrito por:

Jairo Franco Salas

Jairo Franco Salas

Columna: Opinión

e-mail: jairofrancos@hotmail.com

Quiero comenzar este trascendental tema con algunas palabras alusivas al caso de la ilustre chilena, Premio Nobel de Literatura Gabriela Mistral: "Somos culpables de muchos errores y faltas, pero nuestro peor crimen es el abandono de los niños, descuidando la fuente de la vida, muchas de las cosas que necesitamos pueden esperar, el niño no".
Ahora es el momento en que sus huesos se están formando, su sangre se está haciendo y sus sentidos se están desarrollando. A él no podemos contestarle mañana, su nombre es hoy. También se puede relacionar la frase para vivir he nacido, que puede ser cercenada con el aborto o el abandono del recién nacido: Riesgo letal.
Si no hay prevención para la niñez, no habrá protección para la misma; la protección debe aplicarse al reconocimiento de niños y niñas como sujetos de derechos, la garantía y el cumplimiento de los mismos, la prevención de su amenaza o vulneración y la seguridad de su restablecimiento inmediato. Al Estado colombiano le corresponde el desarrollo integral de los niños, niñas y adolescentes, ese es su fin asegurarle las condiciones, para que ejerzan sus derechos y prevenir su amenaza a través del diseño, articulación y ejecución de políticas sobre infancia y adolescencia; la sociedad y la familia deben también cumplir este propósito.
Un flagelo que avanza a pasos agigantados es el abuso sexual infantil, es fundamental entenderlo y abordarlo desde la prevención, que debe considerarse una estrategia permanente; promoverla el Estado a todos los niveles de la sociedad. La prevención debe ir dirigida a desarraigar conductas anormales, que acechan constantemente a la niñez y la adolescencia; en la prevención debemos involucrarnos todos, aprovechando al máximo los espacios para ejecutar acciones que actúen como una muralla contra toda amenaza a la niñez.
Los niños dentro del panorama jurídico se ven protegidos por legislación que les atañe a ellos, es el caso de la Ley 1098 del 2006: Código de la Infancia y la Adolescencia que ha establecido los lineamientos para apreciarlos y valorarlos; que sus derechos priman sobre los derechos de los demás ante cualquier situación; surge un blindaje especial que se integra al bloque constitucional que es la Convención Internacional de los Derechos de los Niños que el Gobierno Nacional debe cumplir.

Ante el incremento de estadísticas punibles que atentan a nuestra niñez se debe adoptar de manera valerosa un comportamiento constante para la salvaguarda de nuestros hijos y denunciar a acosadores y violadores para que encuentren prontamente su castigo. La invitación va dirigida a las autoridades judiciales para que actúen con la contundencia que amerita el caso, defender los derechos e intereses de los niños; ya que a veces toman decisiones que dan risa, estimulando al delincuente a tener como presa siempre a los niños.

Este es un llamado urgente a docentes, padres, padrastros, religiosos, entrenadores y orientadores en general a que depongan su maniobrar protervo y mezquino, afianzado en el abuso y engaño a la niñez camuflados en el rol jerárquico que desempeñan; bajo este contexto es vital estimular una alianza interactiva entre todos los actores de la sociedad para optimizar procesos constructivos que propicien un escenario armónico para brindar a la niñez el esfuerzo y normatividad que requiere este proceso y debe adaptarse con paciencia, constancia, imaginación y firmeza.

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