Gringo hipócrita

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Tulio Ramos Mancilla

Tulio Ramos Mancilla

Columna: Toma de Posiciones

e-mail: tramosmancilla@hotmail.com

Twitter: @TulioRamosM



Aunque la sinécdoque del título es algo injusto, por englobar a todos los habitantes del gran país de Norte (sin que, desde luego, sea así), sí es muy apropiado para lo que quiero decir, ya que con el sabroso asunto de Wikileaks ha quedado al descubierto -ahora con pruebas y toda la cosa la verdadera naturaleza maniática de los personajes que manejan el inmenso poder del Departamento de Estado de los autodenominados Estados Unidos de América (América, el continente que no es sino país).

Es tan suculento el tema (¡y lo que falta todavía!) que a mí no deja de recordarme el origen de la palabra "gringo", que es muy pintoresco, muy bonito: resulta que por allá, a mediados del siglo XIX, cuando México y lo que eran los Estados Unidos estaban en guerra, peleando por los extensos territorios del Oeste norteamericano, los soldados mexicanos se acostumbraron a gritar "ahí vienen los gringos" cuando escuchaban a sus enemigos anglosajones acercarse cantando una tonada irlandesa llamada "Green grow the lilacs" (verdes crecen las lilas), cuyo estribillo mayor resonaba en el oído hispano como "grin-go" (green-grow), y ya está, a los invasores les quedó el mote para toda la vida. Lo cual es muy justo, por lo demás: los gringos ganaron la guerra y se quedaron con la tierra, haciendo lo que mejor han sabido hacer siempre -que es pasar por encima de las demás naciones-, pero les quedó el honor a los mexicanos de haberlos denominado con rigurosa historicidad, porque la palabreja "gringo", usada para designar estadounidenses (ésta tampoco les gusta, prefieren "americanos"), siempre nos recordará que gran parte de la riqueza natural de ese país fue desvergonzadamente robada.

No está de más agregar a lo anterior que la defección del presidente Santa Anna (una suerte de colaboracionista mexicano) fue determinante en el resultado de la guerra, y que, asimismo, desde ese momento, seguramente los gringos supieron que siempre podrían contar con la ayuda de algún Presidente latino cobardón para la consolidación de sus propósitos expansionistas en el resto del continente. Así ha sido, ni más ni menos. Tal vez ahora, que salen a la luz los hechos de terrorismo de Estado de los gringos respecto de los demás países del orbe (sin importar que sean aliados o enemigos), pueda comprenderse por qué Uribe y los uribistas no sienten remordimiento alguno por las "chuzadas" del DAS, pues si usted ve a alguien como a su dios tutelar, termina imitándolo en todo, hasta en lo malo, principalmente en lo malo. (Esa ausencia de personalidad nacional decidió, por ejemplo, la auto-humillante posición del Estado colombiano en 2003, cuando, sin que Bush hubiera pedido todavía apoyo a Colombia para la invasión a Irak, ya ésta lo había dado -como en aquel cuento de la señora a la que le dicen que se siente, y ella se acuesta-, cosa que ni siquiera el gobierno mexicano de entonces -gran aliado de EE.UU.- hizo nunca). Y es que aquí todo se copia de allá, y lo peor es que no les da pena a los que lo hacen. Esta actitud cínica, claro, también es otra imitación de los gringos: el lunes, el establishment de EE.UU., en un acto de moralismo absurdo (todo buen hipócrita es moralista, además de buen cínico), salió en masa a hacerse la víctima y a llamar "terroristas" a los de Wikileaks (especialmente a su fundador, Julian Assange, que debe de estar escondiéndose para que no lo maten), solo porque éstos han revelado la verdad -porque es la verdad lo que está por publicarse-, tanto, que ni siquiera Hillary Clinton, en rueda de prensa, perdió el tiempo desmintiendo nada sino que optó por anunciar que su gobierno iniciará acciones criminales por "robo". ¿Alguna similitud con Colombia y con Uribe?

Las revelaciones hechas -y las que faltan- por Wikileaks son la comprobación fáctica de aquella teoría de Noam Chomsky (prestigioso intelectual gringo -los intelectuales gringos son los mejores criticando su país-) sobre la cual los Estados Unidos serían un Estado fallido (no solo es fallido el Estado que no funciona plenamente, como el colombiano), esto es, un Estado ilegal, contrario a los postulados del derecho internacional. ¿Qué más se puede decir de un país que espía a todo el mundo para dominarlo, literalmente? Sin embargo, en Colombia ya salieron a "solidarizarse" con el gobierno de EE.UU., como si se tratara de un grupo de monjitas ofendidas por los rufianes de Wikileaks, tan malos éstos por osar decirle la verdad al mundo sobre lo que hace el Departamento de Estado. Tal vez aquí tengan miedo, como de costumbre, pero veremos lo que pasará en Europa cuando, durante los próximos días, se publique, en los cinco periódicos seleccionados para ello, gran parte de la información contenida en los cables. Por lo pronto, recuerdo ahora lo que decía Antonio Caballero en una de sus columnas: que siempre le ha parecido absurdo que Colombia se vanaglorie de tener "la democracia más antigua de América", si, en realidad, esa democracia es obra de EE.UU., que no ha dejado de intervenir un segundo aquí. Esa democracia es de ellos. Me pregunto: si hemos imitado en casi todo a los "amigos" del Norte, hasta en lo del espionaje, ¿será eso así porque alguien se beneficia con que sigamos teniendo un Estado fallido, como el gringo?



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