Ya son familias

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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

e-mail: cecilia@cecilialopez.com



Ya no se trata solo de individuos que son asesinados por haber asumido el liderazgo en regiones colombianas donde el despojo de tierras, el abuso de poder, las luchas entre mafiosos y criminales, no cesa.
No, ahora lo último es acabar con la vida de familias enteras; no solo asesina al o a la líder social sino a toda su familia, como acaba de suceder en el Cauca. Y el hecho que ocurra tan lejos de la Región Caribe no nos exime de la responsabilidad de hacerle un llamado a este gobierno tan insensible a estas masacres para que actúe.

Sí, la pandemia y sus enormes consecuencias tienen al gobierno y al país entero concentrado en las noticias sobre su evolución, sobre los inmensos costos que una gran mayoría del país está sufriendo, sobre los pronósticos que los expertos están haciendo y sobre las medidas que está tomando el Estado colombiano. A nivel individual, las sumas y restas son el pan de cada día y para muchos las preocupaciones sobre su capacidad de responder a las necesidades familiares son un drama.

Pero la agenda del gobierno es mucho más compleja porque la pandemia no lo exime de abordar otros temas muy graves y entre ellos el asesinato de líderes sociales que debería ocupar sus primeras prioridades. Sin embargo, la verdad es que se ve a las autoridades públicas bastante desentendidas de semejante crisis humanitaria que está viviendo el país. También muy pocos políticos han estado al frente de estos asesinatos que ya ni siquiera se tiene claridad de cuantos son los individuos que han perdido su vida a manos de personajes oscuros lo que tampoco se aclara por parte del Estado. Quienes son, por qué cometen estos crímenes sigue siendo un misterio que debería haberse aclarado hace mucho tiempo.

Pero nuestra región no está libre de estos crímenes. Ahora con el nuevo escándalo del Ejército colombiano, han salido a la luz asesinatos de indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta que cayeron a manos de esos miembros del ejército, autores de los falsos positivos. Duele en el alma que se repita esa historia sin que se termine de aclarar sus motivaciones y sobre todo sin entender las posibles justificaciones para que algunos criminales sigan rondando en posiciones importantes del Estado. Inadmisible.

Es fundamental que todo el país y no solamente las víctimas le exijan al gobierno un freno a esta avalancha de crímenes que ahora ya acaban con familias enteras. Se sabe dónde están concentrados estos actos de violencia, y sin embargo no se han logrado ni detener y menos aún identificar a los culpables. La pandemia no puede invisibilizar semejante tragedia. Todos los colombianos en medio del Covid-19, tenemos que pedir no solo justicia sino acción del gobierno para que departamentos tan golpeados como el Cauca, reciban la atención que se requiere por parte de las autoridades. No más asesinatos de líderes sociales debe ser el clamor nacional.


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