El primer mes de Trump

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Hernando Pacific Gnecco

Hernando Pacific Gnecco

Columna: Coloquios y Apostillas

e-mail: hernando_pacific@hotmail.com

Hay que reconocerlo: se esté o no de acuerdo, Donald Trump ha capturado la atención mundial en su primer mes de ejercicio del mando. Nadie es indiferente a su particular estilo de gobierno, sus relaciones con el mundo y sus polémicas decisiones. Cita a una rueda de prensa después de las redadas para deportar a ilegales identificados –una de sus banderas de campaña-, algunos encausados judicialmente, que acojona a los ilegales, muchos de ellos verdaderos indeseables, ciertamente, pero con una mayoría de buenos ciudadanos que entraron por la puerta de atrás, que han sido útiles a la nación pero hoy, cargados de drama, huyen por las fronteras del Canadá o regresan a sus países originarios, o se esconden esperando un milagro. La respuesta de muchos extranjeros en los Estados Unidos y nacionalizados fue el “día sin inmigrantes”; dejaron sus puestos de trabajo por un día para marchar contra el gobierno. Con Trump, los inmigrantes ilegales no tienen futuro en los Estados Unidos, pero el tema no es tan sencillo como se plantea. Hay mucho en juego de lado y lado.


El tema con Rusia ha levantado ampollas. Michael Flynn, consejero de Seguridad Nacional, debió renunciar debido al descubrimiento de contactos indebidos con aquel país. Al rumor de otros funcionarios del gobierno en tratos con los rusos, Trump se desmarca diciendo que no tiene préstamos o acuerdos con Rusia, mientras responsabiliza a la prensa de la crisis. Aparece la “posverdad”. La prensa rusa está desconcertada; celebraron el inicial tono positivo de Trump de un cambio favorable en sus relaciones políticas y comerciales pero las declaraciones contradictorias del presidente estadounidense en relación con la Otan desconciertan a todo el mundo; los movimientos de tropas norteamericanas a la frontera con Ucrania fue respondida de inmediato por Putín con el desplazamiento de sus ejércitos a esa región, tan sensible geopolíticamente. El entusiasmo inicial de los comunicadores rusos se está apagando, y ahora la incertidumbre campea. El Kremlin no es optimista con una mejoría de las relaciones bilaterales.

El tema interno en los Estados Unidos tampoco es fácil: el país está dividido, y un aumento de la violencia contra inmigrantes y minorías parece asomarse. Trump atacó duramente al gobierno precedente con afirmaciones de dudosa demostración referentes a la administración y a la economía, a las que calificó de “desastre” por “pérdida de empleos y bajos salarios”. Habló de “increíbles progresos en el primer mes”, afirmando sin desparpajos que ningún presidente ha hecho tanto en tan poco tiempo. ¿Más posverdad?

Los medios fueron atacados inmisericordemente por el presidente. Para la rueda de prensa, convocó a los reporteros, pero dijo que realmente se dirigía a los ciudadanos. Los trató de deshonestos; también, que están fuera de control y nadie les cree. Un periodista de NBC cuestionó a un presumido Trump que alardeaba de sus cifras electorales: dos rectificaciones y una salida por la tangente ante los datos presentados por el periodista. No pintan bien las relaciones del presidente con los medios. La prensa norteamericana ha gozado del privilegio de la libertad; no se esperaría censura, pero tampoco facilidad en el ejercicio periodístico en los Estados Unidos. La pelea será difícil para ambos contrincantes.

A Trump aún le faltan muchos frentes por abordar. La política migratoria, los asuntos comerciales multilaterales, el calentamiento global, las relaciones con China, Medio Oriente y América Latina, especialmente con Cuba, Venezuela y México; el postconflicto con las Farc en Colombia y las actuales conversaciones con el Eln; el problema de las drogas y su despenalización en varios estados de su país; apenas en un mes, ha abierto muchos frentes de confrontación, con enemigos distintos, en escenarios diversos y variados lugares. Los estrategas de la guerra previenen de las consecuencias de ello: no es sencillo ni conveniente. Frank Underwood, el de House of Cards, le dice a la senadora Paloma Valencia: “Sólo hay una regla: cazar o ser cazado”.

Apostilla 1: La puesta en marcha de la ley estatutaria de la salud puede mejorar las cosas, pero se requiere urgentemente un cambio estructural en el sistema.

Apostilla 2: En la propuesta de reforma política, el gobierno soslaya el tema crítico: la corrupción, de la que los colombianos estamos mamados. ¿Cambiar para seguir igual?

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