Unidos por Colombia: la democracia contra el populismo

Columnas de Opinión
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“Colombia necesita, con urgencia, unificar candidaturas alrededor de una propuesta de país, no alrededor de una ideología cerrada ni de un caudillo providencial. Una propuesta que combine orden con justicia social, crecimiento económico con sensibilidad humana, autoridad con respeto por la Constitución y la democracia. Una hoja de ruta clara, seria y viable.”


Colombia parece condenada a repetir el libreto que ya conocemos: campañas ruidosas, trincheras ideológicas, miedos agitados y una ciudadanía empujada, una vez más, a votar no por convicción sino por descarte. Elegir “al menos peor” se ha vuelto una triste costumbre democrática.

Pero el país real, -el de la calle, el del rebusque, el del barrio y el campo-, no está buscando extremos. Pide resultados. Seguridad para volver a caminar sin miedo, empleo para sostener el hogar, instituciones que funcionen y un liderazgo que gobierne sin convertir a su opositor enemigo. Esa es hoy la verdadera demanda ciudadana.

Frente a ese clamor, la dispersión de candidaturas resulta irresponsable. No porque la diversidad sea un problema, sino porque la fragmentación sin propósito termina fortaleciendo la polarización. Cuando cada aspirante defiende su nombre pero no un proyecto común de país, el debate se empobrece y termina reducido a una pelea de egos.

Colombia necesita, con urgencia, unificar candidaturas alrededor de una propuesta de país, no alrededor de una ideología cerrada ni de un caudillo providencial. Una propuesta que combine orden con justicia social, crecimiento económico con sensibilidad humana, autoridad con respeto por la Constitución y la democracia. Una hoja de ruta clara, seria y viable.

La unificación no implica renunciar a las diferencias; implica jerarquizarlas. Significa entender que hoy el desafío no es ganar una elección, sino reconstruir la confianza en la política sosteniendo la democracia. Y para ello, debemos devolverle la altura al debate, discutiendo ideas y no señalando enemigos. Es simple: soluciones y no consignas.

Si seguimos atrapados en la dicotomía de los extremos, perderemos todos como nación, así alguno celebre la victoria. Pero si somos capaces de unir voluntades alrededor de un proyecto nacional sensato y responsable, Colombia puede, por fin, elegir con esperanza y no con miedo.

Porque la democracia no debería obligarnos a escoger entre males, sino convocarnos a construir un mejor país respetando las diferencias.

 
Columna de Opinión e-mail: andrescpachano@gmail.com