El mejor amigo

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La historia de la relación entre el ser humano y el perro tiene sus raíces en la antigüedad, cuando los ancestros de los perros modernos vagaban libres por los vastos paisajes junto a nuestros antepasados. Los lobos, conocidos en los cuentos y fábulas infantiles como seres astutos y a veces temidos, tienen una arraigada imagen en la cultura popular: el temible villano de Caperucita Roja, en los tres cerditos y el icónico hombre lobo junto a Michael Jackson en Thriller. 

Descienden de los lobos grises, una especie que ha existido durante cientos de miles de años. En los tiempos prehistóricos competíamos por recursos similares. Sin embargo, no siempre estuvimos en conflicto; pues mostraban una inteligencia y adaptabilidad notables, lo que eventualmente nos permitió formar una relación única con ellos. 

Algunos menos agresivos y más curiosos se acercaron a los asentamientos humanos, atraídos por los restos de comida. Con el tiempo, esta cercanía llevó a que proporcionaban alerta y protección contra otros animales y humanos enemigos, mientras que obtenían alimento y calor de las hogueras.

Esta relación probablemente comenzó hace entre veinte mil y cuarenta mil años. Los que demostraron ser más dóciles fueron integrados en las comunidades, iniciando un proceso de domesticación que daría lugar al perro moderno. 

Hoy en día, la relación es una de las más estrechas y apreciadas. No solo son compañeros leales, sino también trabajadores incansables en roles como guardianes, pastores, de búsqueda, rescate, y animales de terapia. Esta amistad, sin embargo, no siempre es justa o benevolente. Los perros han demostrado ser compañeros excepcionales y trabajadores incansables en diversas facetas de la vida humana. Más allá de brindar una compañía incondicional y lealtad, han desempeñado roles cruciales en situaciones de conflicto y emergencia. En las guerras, los entrenados en desminado y antiexplosivos han salvado innumerables vidas al detectar minas terrestres y artefactos explosivos. Además, los guías proporcionan una ayuda indispensable a las personas ciegas, mejorando su movilidad y autonomía. En regiones árticas, los de trineo son esenciales para el transporte en condiciones extremas.

A pesar de todo, la realidad de los callejeros y abandonados pone de manifiesto una dura crítica a nuestra sociedad. Millones en todo el mundo viven en las calles, enfrentando hambre, enfermedades y abuso. Las perreras y albergues, aunque brindan refugio temporal, no son soluciones permanentes y a menudo están desbordadas y carecen de recursos.

Peor aún es la cruel práctica de las peleas de perros, donde estos animales son forzados a luchar hasta la muerte mientras los humanos lucran con su sufrimiento. En algunas culturas, como en ciertas regiones de China, el consumo de carne de perro es una práctica arraigada en tradiciones culinarias e históricas. Este trato resalta una triste paradoja: el mejor amigo del hombre, a menudo celebrado y querido, también es víctima de explotación y negligencia.

Aunque la Corte Constitucional se viene pronunciando y otorgando derechos como seres sintientes y familias multiespecies; en muchas familias, los perros reciben un nivel de cuidado y afecto dando origen a la humanización que supera el de muchos niños abandonados que languidecen en albergues, esperando una adopción que a menudo nunca llega. Estos perros disfrutan de hogares cálidos, comida de calidad, atención médica y una vida llena de amor y compañía, mientras que innumerables niños enfrentan una realidad de soledad, carencia y desesperanza. 

Por último, la creciente urbanización y el ritmo acelerado de la vida moderna han dado lugar a un nuevo empleo: el paseador. En muchas ciudades, es común ver a individuos manejando hábilmente un manojo de correas, guiando a varios perros a la vez por parques y calles. 

Para concluir, la historia es un testimonio de una amistad profunda y duradera que ha perdurado a lo largo de milenios. Sin embargo, esta relación también nos obliga a reflexionar sobre nuestras responsabilidades y deberes hacia estos animales que tanto nos han dado. 

Columna de Opinión e-mail: tabaresluis@coruniamericana.edu.co

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