Yo sí le temo a Cecilia Orozco

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Paloma Valencia Laserna

Paloma Valencia Laserna

Columna: Opinión

e-mail: palomasenadora@gmail.com

Hace un tiempo escribía la periodista Cecilia Orozco que ella no me tenía miedo. Le doy toda la razón, jamás he hecho nada criminal.
No digo mentiras sobre la gente, no chuzo el correo privado de las personas, no tengo contacto con criminales. Soy franca y defiendo mis opiniones, solo quien no tiene argumentos para defender las suyas, podría tenerme miedo.

Yo, en cambio, le tengo miedo a Cecilia Orozco, y mucho. Ella tiene sus convicciones y como yo pretende defenderlas, sin embargo, nos diferencian los límites frente a lo que estamos dispuestas a hacer para apoyar esas ideas. Una regla básica de la hermenéutica es hacer del argumento contrario la mejor interpretación posible, el argumento más fuerte, para entonces, derrotarlo por la superioridad de las propias razones. La periodista Cecilia Orozco, como varios otros, empiezan por la falacia ad hominem. Pretenden que las características del sujeto que presenta el argumento destruyan el argumento. El sujeto y el argumento son independientes, pero hacen como si no lo fueran.

Para la periodista la defensa de sus convicciones empieza por la desfiguración de sus detractores. Me parece que la periodista se inventa unos monstruos para poder sentirse superior moralmente. Quiere mostrarnos como delincuentes. No le pasa solo a ella, a muchos, incluso dentro de nuestras filas, siento que muchas veces yo he resbalado por ese atajo simplista. Esto, me parece, ha venido degradando el debate político. El respeto por los otros empieza por presumir su buena fe. Una cosa es un delincuente, que comete crímenes, y otra, distinta, un detractor político.

Manejan la información amañándola, con verdades a medias, con suposiciones que solo se hacen si uno irrespeta la presunción de inocencia y lo que es más, solo puede hacer la peor interpretación de una persona. Parten del supuesto de que somos gente terrible. Escribió la periodista Orozco que el Presidente Santos por “crédulo” tuvo a mi hermano como Inspector General de la Agencia de inteligencia (ver: https://www.elespectador.com/opinion/el-inpec-descubre-al-testigo-monsalve-vaya-casualidad-columna-898724). Ella supone que era mi hermano quien le había dado información de unas coordenadas de liberación de secuestrados al presidente Uribe, así lo dice. No tiene ninguna prueba, ni un solo atisbo. Solo la desconfianza irracional e infundada de que como no pensamos como ella, debemos ser delincuentes. Nada más falso, más perverso y más injusto. Creo que el propio Presidente Santos podría, si quisiera, expresarse sobre la profesionalidad de mi hermano, que trabajó cerca de él varios años. Varias veces el Presidente Uribe ha dicho que nada tenía que ver mi hermano.

Eso no le importa, hay que dañar la reputación de los enemigos políticos. Así pretenden ganar el debate.
Alguien se inventa que el magistrado que investiga al presidente Uribe está chuzado, y le creen por qué nos presuponen a todos los del CD somos delincuentes. Tengo esa impresión, porque no tengo porque suponer que ellos mismos se inventan esta noticia. Otros, unos mentirosos, quien sabe con que propósitos, les dan falsas informaciones y ellos en su afán de probarnos como delincuentes, les creen.

Se esclarece la verdad de los micrófonos de la Corte Suprema, pero no quedan conformes. Quieren a toda costa que seamos crimínales. No lo somos.
Llama la atención también el doble rasero para juzgar los hechos. Si chuzan a alguien durante el gobierno Uribe o Duque, siempre el responsable es Uribe y es un crimen execrable. Si chuzan a Uribe, es un error, con validez probatoria en un juicio. Una aberración que ningún sistema Jurídico del mundo aceptaría. Si chuzan la campaña presidencial de Zuluaga con la agencia de inteligencia, es porque Zuluaga era delincuente. Si filtran información de inteligencia a Uribe entonces hay una conspiración, si es a Roy Barreras es una forma válida de denuncia.

Periodista Cecilia Orozco yo le tengo pánico a usted y a todos los que practican este tipo de persecución contra quienes no pensamos como ustedes. La invito respetuosamente a la reflexión pausada sobre los argumentos, y al respeto a las personas. No somos criminales, no somos malas personas, cometeremos errores o fallas, pero dentro de la buena fe. Hay sí, en este país, muchos criminales que en cambio están protegidos de los ataques, porque pareciera que la enemistad política es más fuerte que las causas que nos deberían unir como la lucha contra los corruptos, contra los verdaderos criminales, contra la impunidad.
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