Una pausa feliz

Editorial
Tamaño Letra
  • Smaller Small Medium Big Bigger

Después de unos días de presión y trabajo,  finalizada  la primera vuelta y llegada y desenlace de la segunda vuelta presidencial para elegir al sucesor de Gustavo Petro Urrego,  los colombianos celebraron y se despojaron de las tensiones  el martes a altas horas de la noche en calles, parques y centros comerciales de las principales ciudades del país después de la ajustada victoria por 1-0 ante República Democrática del Congo, que le dio al equipo la clasificación a la fase de los mejores 32 en la segunda jornada del Grupo K del Mundial.

En los centros comerciales de las grandes capitales, centenares de aficionados se reunieron para ver el partido. Una vez el juez italiano Maurizio Mariani pitó el inicio, la emoción se apoderó del público, que saltó, gritó e impulsó a los dirigidos por el argentino Néstor Lorenzo.

La ilusión de los hinchas colombianos aumentó luego del remate fallido del lateral derecho Daniel Muñoz en el minuto cuatro y el gol anulado al jugador del Crystal Palace cuatro minutos después. 

Si bien los aficionados no dejaron de alentar al equipo, sí se pusieron nerviosos porque en ese momento se enredó un partido que los cafeteros parecían tener controlados. Colombia volvió a unirse, a vivir con alegría la pasión del fútbol; con camisetas amarillas y azules, banderas de la tricolor y cornetas, los aficionados se reunieron en distintos puntos del país para ver el partido, gritar los goles y celebrar la victoria juntos y olvidarse de  los avatares políticos de los últimos días.

La tensión se mantuvo entre los hinchas todo el primer tiempo con saltos y gritos cada vez que los jugadores colombianos se acercaban al arco de República Democrática del Congo, con múltiples oportunidades de gol que finalmente no se concretaron. El medio tiempo se vivió con preocupación entre las familias que disfrutaban el encuentro. Los rostros de las personas, muchos pintados con la tricolor, evidenciaban la desesperación cada vez que el balón fue atajado por el arquero congoleño Lionel Mpasi.

El cambio de jugadores, con la salida del volante James Rodríguez y el delantero Luis Suárez y el ingreso del mediocampista Juan Fernando Quintero y el delantero Jhon Córdoba, fue recibido con ilusión por los espectadores, quienes aplaudieron con los brazos en alto y tocaron las cornetas y la emoción siguió viva.

Es de admirar la hinchada colombiana que han llenado de amarillo  las gradas  de los estadios, mostrando una afición dispuesta a bailar, rugir, gritar, hacer la ola tricolor, con tal que los jugadores sepan que no están solos y que desde las gradas los están respaldo una hinchada fiel  e inseparable de su equipo. Y así lo sienten los jugadores colombianos que rompieron la paridad cuando Muñoz la rompió al minuto 75; los miles de hinchas colombianos también celebraron con gritos y abrazos en los ‘fanzones’ instalados por la Federación Colombiana de Fútbol, FCF, en Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla y otras ciudades del país.  El gol anulado de Luis Díaz pocos minutos después se vivió entre festejos y confusión por los hinchas que expresaron su descontento frente a las pantallas gigantes.

Entre varios goles anulados, sonaban entre tanto, las cornetas y los pitos de los vehículos marcando un ambiente tras el partido, un festejo que para muchos se prolongó hasta la madrugada del miércoles.

Con este resultado Colombia lidera el Grupo K y defenderá el primer lugar el próximo sábado ante Portugal en el estadio de Miami, en una jornada en la que los ciudadanos se volverán a volcar a las calles para apoyar al equipo de Lorenzo y seguramente no solamente será en las calles, con seguridad esa hinchada orgullosa, amarilla, rugidora, y fiel, también llenará el estadio en Miami, para hacer sentir que Colombia se respeta y que podemos seguir avanzando en las otras fases de este mundial de fútbol.

Síganos en nuestras redes

Más Noticias de esta sección