Un modelo económico de ajuste fiscal, reducción del tamaño del Estado y recuperación de la industria petrolera, son algunas de las propuestas del candidato Abelardo De La Espriella, que sin duda ayudaran a solucionar la terrible situación fiscal y económica que vive el país en la actualidad.
Seguramente el candidato también tiene en cuenta la necesidad de adelantar una revolución económica y social para acabar la pobreza, reducir la desigualdad y crear prosperidad, acciones que siempre van de la mano de los colombianos, que serán todos los beneficiados.
El ganador de la segunda vuelta el próximo domingo recibirá un país que deberá mejorar su desempeño económico, marcado por el aumento de la deuda pública, el deterioro fiscal y la desaceleración de la inversión extranjera, y así poder financiar los programas sociales.
El deterioro de las finanzas públicas refleja lo que es el gobierno de Gustavo Petro que no solamente deja la olla raspada, “sino que se llevó la olla y la deja empeñada".
El déficit primario en solo dos años crece más de 10 veces; la deuda pública en tres años y medio crece más de un 50 %. Y obviamente la caja de la nación está sin los recursos suficientes, con caídas del 80 al 90 %. No va a haber con qué pagar la cuenta o las cuentas en octubre de este año, poniendo en riesgo la estabilidad económica de la Nación.
Por esa razón, inspirado en los presidentes de Argentina, Javier Milei; El Salvador, Nayib Bukele, y Estados Unidos, Donald Trump, el candidato De la Espriella, del movimiento Defensores de la patria, promete convertir a Colombia en una "patria milagro" y transformar a "esta Colombia bendita", como la llama, en una tierra de promisión.
Y es así. Colombia no puede seguir tratando sus finanzas públicas con irresponsabilidad ni asfixiando al sector productivo porque de ellas dependen la confianza inversionista, la competitividad, la calificación de riesgo y la capacidad de generar riqueza.
Para enfrentar ese reto se debe proponer medidas como estabilizar y refinanciar la deuda pública; cumplir estrictamente la regla fiscal y optimizar el aparato estatal, para lo cual es importante buscar reducir “la nómina paralela" y fusionar agencias estatales que se superponen en sus funciones.
Un gobierno entrante tiene que hacer lo que ningún otro gobierno ha hecho en la historia de Colombia: Disminuir de manera significativa el tamaño del Estado, porque hay derroche, hay excesos de gasto público. Y la propuesta debe ser que al 2030, es que haya por lo menos una disminución del 40 % del gasto de funcionamiento.
Para alcanzar este alto costo el próximo presidente debe recuperar exploración y producción de petróleo, suspendida por el gobierno Petro, lo que incluye la técnica de 'fracking', e impulsar el gas natural para agilizar las soluciones de regasificación y fortalecerá los proyectos de gas licuado en las costas del país.
El candidato que resulte ganador el próximo domingo 22 de junio, debe hacer una revolución económica y social para acabar con la pobreza, reducir la desigualdad y generar prosperidad.
Con lo anterior se profundizará en la senda de transformación para consolidar un modelo económico verdaderamente productivo, diversificado y socialmente incluyente, donde el crecimiento económico vaya de la mano con la reducción de la pobreza y la desigualdad; en otras palabras el Estado debe asumir un papel estratégico para orientar y promover el desarrollo económico de Colombia.
Colombia es un país que debe seguir el camino de la diversidad de sus negocios, de la productividad, del impulso de la economía agropecuaria y no solamente de la extracción de hidrocarburos, sino también en la explotación minera; hacer una economía diversa como es diverso nuestro país, y en ese sentido es necesario un pacto fiscal en el que sería ideal que todos los sectores, comenzando por el gobierno y también los sectores privados y empresariales, pudieran llegar a un acuerdo, sin necesidad de nuevas reformas tributarias.
Ese pacto fiscal, debe surgir de acuerdos entre todos los sectores sobre cómo se recauda, se gasta y se administra la deuda; el objetivo es un sistema fiscal transparente y justo que financie el desarrollo, proteja a la clase popular y media, cierre brechas de género y garantice que cada peso público llegue con impacto real a todos los territorios y hogares.