Dictadura estalinista o libertad democrática

Editorial
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Oportunamente comentamos que la votación de Abelardo sorprendería; pocos se toman el trabajo de hacer análisis de fondo en el ámbito de la política. El fervor de un pueblo, su sentimiento, sus ganas de votar por su candidato, eran visibles y se apreciaban en todas sus manifestaciones públicas.

Eso se logra cuándo hay una conexión del candidato con su gente; es un fenómeno político sui generis; se requiere una persona carismática, inteligente, con kilates intelectuales y personales, con buena oratoria y sobresaliente desde el punto de vista humano.

Si esas características de liderazgo se reúnen en cabeza de alguien y decide entrar a la esfera de la contienda política, su éxito lo tiene asegurado. Esa es la situación con Abelardo.

El 21 de junio Colombia elige presidente entre dos candidatos: Abelardo De La Espriella defensor del sistema democrático e Iván Cépeda que defiende un régimen estalinista.

Abelardo rechaza la paz total petrista, la cual ha sido el fracaso total, dado que se ha reflejado en más secuestros, más extorsiones, más muertes civiles y de la fuerza pública, esto es simplemente la absoluta debacle en el manejo del orden público.

Cepeda defiende a capa y espada la paz de Petro, habida cuenta de que en su sentir el dialogo con los grupos subversivos debe continuar. Cuenta en esta segunda vuelta con esos votos de esas poblaciones alejadas. Allí sus habitantes constreñidos votaron por Cépeda; la paz total no es sino el desorden, el descontrol y la pérdida de parte de nuestro territorio.

Abelardo fortalecerá al ejército de tierra, mar y aire y también a la policía. Le dará todos los recursos necesarios a nuestra inteligencia militar, para ello reanudará las relaciones con Israel y de esa manera actualizará y modernizará los equipos en esa materia.

Tendrá las mejores relaciones con el gobierno americano y contará con su apoyo, con miras a que sean más efectivas las operaciones militares y los operativos policiales contra el narcotráfico y los grupos subversivos.

Cépeda, por el contrario, disminuiría el pie de fuerza, habría un desmantelamiento del elemento militar, incorporaría a la guerrilla a la fuerza pública, con predominio sobre nuestros actuales oficiales, soldados y policías. Simple y llanamente formaría su nuevo ejército bolchevique.

La única inteligencia a la cual le daría toda la preponderancia sería la inteligencia de su órbita estatal, cuya misión estaría a cargo de los cubanos, aplicando la fórmula castro chavista y del Grupo de Sao Paulo y de Puebla.

Las relaciones con Israel seguirán suspendidas y obviamente continuarán las tensas relaciones con el gobierno americano. De inmediato Rusia, China y Cuba se desplazaron a Colombia, con unas misiones diplomáticas, que les permitiera la injerencia pertinente dentro del Estado colombiano.

Se extinguiría la libertad de expresión, quién no comulgue con el nuevo régimen represivo, sufrirá la tortura y el encarcelamiento o si tiene suerte deberá exilarse en una embajada o clandestinamente partir hacia algún país democrático, donde pueda residir con tranquilidad.

Con Cépeda todas las acciones petristas se radicalizarán. Esto significa que la salud generaría más muertes, hospitales cerrados y escasez de medicamentos; se eliminaría la propiedad privada y se agudizará aún más la pobreza. Quedamos bajo el yugo de la tiranía estalinista.

Ante esas funestas perspectivas que nos ofrece Cépeda, hay que tener la papeleta lista para votar por Abelardo y no volver a pensar en esa pesadilla leninista.

Obviamente el expresidente Uribe apoyará con el alma y el corazón a Abelardo. Cépeda sería su peor enemigo en el Solio de Bolívar. En consecuencia, Paloma en una actitud de prestancia y gallardía ya se puso a trabajar por Abelardo.

Esa sumatoria de votos derivados de Centro Democrático por lo menos alcanzará el millón. El vicepresidente mostrará su talante y sus votos irán para Cépeda, o en blanco y lo menos peor deja libre a sus electores.

Como lo habíamos previsto los partidos tradicionales que estaban con Paloma, votarán por Abelardo para salvar la democracia. El Partido Conservador y Cambio Radical produjeron su manifestación de respaldo a Abelardo; del mismo modo ocurrirá con el Partido Liberal.

Los cristianos no van de ninguna manera a votar por un ateo como Cépeda. Se sumarán a Abelardo quienes siguen a los expresidentes Duque y Pastrana, puesto que ambos se declararon abelardistas.

Samper el marxista amigo de los narcos y Maduro invitó a votar por Cépeda; Santos guardará silencio, no es abelardista; Fajardo dirigirá a sus electores al voto en blanco o libres en la votación y Claudia López obrará en forma parecida o se inclinará por Cépeda.

Confiamos plenamente en que los colombianos con su voto salvarán nuestra democracia y nuestra libertad. Se trata de la elección más relevante de nuestra historia republicana. Libertad con Abelardo u opresión con Cepeda.

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