En esta visita que ha realizado el Sumo Pontífice a España, hubo un renacer del catolicismo, se apreció la evidente religiosidad y el fervor humano, que causó su presencia en la capital española.
Nunca había salido tanta gente a la calle, en forma espontánea, con toda la familia, hasta con los bebés, para que estos últimos recibieran la bendición papal.
Se le recibió como Jefe del Estado Vaticano, con los 21 cañonazos como corresponde y como debe ser; el Rey Felipe VI, con la Reina Leticia, su hija la su Alteza Real, Leonor y su otra hija la Infanta Sofía, lo esperaban en su Palacio Real.
El Batallón de la Guardia Real con todas las de la ley y con todo el ceremonial militar, le rindió los honores pertinentes. A lo largo del recorrido por Madrid en los distintos vehículos blindados, incluido el papa móvil, realmente se observaba el entusiasmo de la muchedumbre que se volcó a saludar y vitorear al Santo Padre.
El Rey Felipe en esa charla privada, le explicó con sumo cuidado lo que significaba desde el punto de vista histórico cada una de las figuras, cuadros y adornos que se iban encontrando en esa caminata entre ellos dos, dentro del recinto palaciego.
El Pastor de los católicos tuvo una procesión en la Plaza de Cibeles, a la cual asistieron cerca de 1.500.000 de personas, algo inusitado, jamás visto y resultaron su homilía y sus palabras, magníficamente acogidas.
Es León XIV un hombre sencillo, afable, cordial, buen comunicador; se expresa sin problema en francés, inglés, italiano y español. También en Cataluña algunos conversatorios fueron en catalán; posee carisma, simpatía y por su misma humildad penetra en los corazones de la masa que lo ve y escucha.
En los encuentros con el gobierno y el cuerpo diplomático, puso de relieve la indiferencia de algunos gobiernos con sus pueblos. El populismo que los engaña y las mentiras que entretienen pero que nunca resuelven sus problemas.
En todos sus discursos habló de la importancia del amor en las sociedades, en los núcleos familiares, en las relaciones de amistad. Dijo: “En la medida en que exista amor se minimizan las tristezas y se resaltan las alegrías y los buenos momentos". "Esos son mensajes del evangelio”.
Hizo alusión en todas sus intervenciones a la inteligencia artificial. En su sentir es una herramienta para progresar y ahondar en el conocimiento, pero a su turno puede en un momento dado causar enormes perjuicios; creo que todos estamos en consonancia con ese criterio.
Se refirió a menudo a la relevancia de la verdad, ante todo y para todo, porque es algo inherente al ser humano; actuar siempre con la verdad y de esa manera se consigue la credibilidad, el respeto y el afecto. Todo ser mentiroso merece el repudio y el rechazo, lo que sin duda es un golpe directo a los políticos comunistas mitómanos.
En la reunión con los obispos españoles, en Madrid, estuvo muy preciso, enfático y crítico, puesto que les manifestó que ellos en cierto modo tenían mucha culpa en que hubiese habido pederastia con los clérigos; por tanto, deberían asumir las responsabilidades en la forma debida y reparar a sus víctimas y pedir perdón.
En varias de sus charlas se fue lanza en ristre contra la corrupción, que envuelve a muchos dirigentes políticos en detrimento de sus mismos pueblos. Hay que valorar su claridad mental, sus diáfanas exposiciones y su verticalidad y objetividad.
Defendió la inmigración, haciendo un recuento histórico de cómo los islámicos en la provincia de Andalucía se compenetran en forma tal, que produjeron grandes obras, ahí están las mezquitas y merced a ellas se ganaron el respeto y la admiración.
Desde luego en España hoy por hoy no hay problema inmigratorio, dado que se diferencia del resto de Europa, donde los musulmanes están poniendo en jaque a los gobiernos.
De los Pirineos hacia el norte lejos de integrarse, a pesar de recibir educación, servicios médicos y trabajo, odian a quienes les han tendido la mano y quieren imponer sus reglas del juego; de ahí el rechazo a esa inmigración islámica, agresiva, que comete toda clase de delitos.
Pero el Papa no se equivocaba en lo referente a España, habida cuenta de que evidentemente los inmigrantes, eran recibidos con los brazos abiertos, tratándose de sus hermanos de América Latina.
Para fortuna de los españoles los inmigrantes islámicos no son tan numerosos; empero es menester controlar su ingreso y exigirles que cumplan la normatividad legal y mantengan una convivencia pacífica.
En la Península Ibérica predominan los inmigrantes de América latina que se integran fácilmente a su Madre Patria, tienen el mismo idioma, son gratos y agradecidos al recibir el apoyo, brindándoles trabajo; además, los latinoamericanos son buenos trabajadores.