Colombia elegirá hoy 21 de junio, su nuevo presidente de la República y tiene dos candidatos: Abelardo De La Espriella e Iván Cepeda, para la segunda vuelta que se disputa en el transcurso del dia.
El sistema democrático, a pesar de sus defectos es el mejor, como bien lo manifestaba el gran estadista británico Winston Churchill. La historia nos ha permitido comprobar que esas aseveraciones del excelso ex primer Ministro inglés se ajustan a la verdad.
En cambio, los sistemas bolcheviques en todas partes del mundo donde se han implementado, han fracasado rotundamente y tan solo han producido hambre, sometimiento y opresión.
Petro ha dejado un país en bancarrota; se dedicó a destruir y en efecto ese es su gran logro político. El sistema de salud, ejemplo en el mundo, lo redujo a su mínima expresión; escasean los medicamentos, se cierran hospitales y la atención a los pacientes deja mucho que desear.
Sus obras públicas han sido fantasiosas; múltiples carreteras, puentes, viaductos y túneles virtuales, de mucha imaginación y sin ninguna ejecución. A las Fuerzas Militares, prestigiosas por su preparación profesional y exitosas en sus operaciones contra los enemigos del orden, les sacó más de 50 generales, con plena autoridad y conocimiento del desorden público que hoy existe en Colombia, para favorecer un grupo guerrillero.
Entre otras cosas, los mejores, cuya experiencia operacional y conocimiento en materia de inteligencia, eran justamente los factores humanos primordiales, que contribuyeron a la obtención de los contundentes golpes contra las guerrillas comunistas.
Las ha tenido maniatadas con el ánimo de que crezcan como efectivamente han crecido los grupos subversivos y esos facinerosos lo acompañarán si pierde Cepeda en su idea de hacer un estallido social.
Si Abelardo resulta favorecido en esta elección de hoy, lo cual es bien probable, tendrá que hacer prácticamente una reconstrucción del país.
Felizmente su capacidad de trabajo, mente privilegiada y patriotismo insigne, darán lugar a una presidencia, que conduzca a esa “Patria Milagro”, que él tanto anhela.
Con Cepeda, sería más de lo mismo de Petro; es decir, incremento del caos, la destrucción, la corrupción y peor aún la radicalización total en todo sentido desde el punto de vista político, lo cual quiere decir que su meta no es otra que cubanizarnos y volvernos otra Venezuela.
No sobra recordar que su padre, Manuel Cepeda, fue un marxista integral; de ahí que su hijo estudiara y recibiera adoctrinamiento en Bulgaria cuando esa nación era del bloque de la Unión Soviética y por eso ha estado en contacto permanente con las guerrillas de las Farc, que ha sido su brazo político, también como defensor de Santrich e Iván Marquéz.
Tenemos la plena seguridad de que Abelardo se constituirá en el líder hispanoamericano, dadas sus virtudes intelectuales y humanas. Va a ser junto con Alberto Lleras y Álvaro Uribe Vélez, los ejemplos de cómo ser un buen mandatario.
Vale la pena destacar que Abelardo en todas las actividades en las cuales ha querido estar ha sido sobresaliente. Como profesional del derecho, se le reconoce como uno de los mejores abogados de América Latina.
En todos los negocios ha triunfado, incluso su incursión en los licores con el vino y el ron que no era fácil; empero, posicionó sus productos en el mercado mundial.
Contrariamente a aquello que comenta mucha gente sin conocimiento de causa de que le gusta alardear; por el contrario, sus dotes como cantante de ópera y de música popular vallenata, los saca a relucir en el momento en que su estado de ánimo lo lanza a esos escenarios artísticos y nunca se ufana de ellos.
Abelardo conoce a fondo lo que es el comunismo; muchas personas lo critican porque habla duro y en forma directa, sin ningún eufemismo a sus contrincantes leninistas. Con ellos no se puede ni siquiera dialogar, dado que aprovechan el dialogo, para sus tenebrosos propósitos y nunca cumplen los pactos que firman.
Son Abelardo y Cepeda los dos polos opuestos; con Abelardo habrá institucionalidad, democracia y libertad; con Cepeda habrá instituciones propias, tiranía y abolición hasta de la libertad de prensa.
Con Abelardo nuevamente el Ejército sería respetable y respetado; con Cepeda uniría las guerrillas comunistas a nuestro Ejército y se convertiría en un ejército del sátrapa; con Abelardo se disminuiría la pobreza y con Cepeda pasaríamos a la miseria venezolana; con Abelardo se protegería la propiedad privada y con Cepeda no existiría tal posibilidad.
En resumidas cuentas, con Abelardo se respiraría tranquilidad y bienestar y con Cepeda el ambiente sería caótico.
Por todo lo anteriormente comentado, debemos volcarnos a las urnas a votar masivamente por Abelardo, con el objetivo de que ganemos con amplitud y no haya dudas sobre su victoria.
Desde luego, Petro no reconocerá su derrota y organizará su revuelta revolucionaria; confiamos en nuestras Fuerzas Militares que estarán a la altura de aquello que significan para el pueblo colombiano, ya que son la garantía del orden constitucional, conforme al artículo 217 de nuestra Carta Magna.