¿Echados por incompetentes?

Editorial
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Para los ministros salientes del gabinete colombiano, Alejandro Gaviria, María Isabel Urrutia y Patricia Ariza, lo que no les gusto fue la formar cómo los botaron de sus cargos, a pesar de que es potestativo del presidente, nombrar y destituir cuando le convenga y según las circunstancias, a los funcionarios públicos, más cuando están en juego las reformas como la de la salud, pensión y laboral.

El ex ministro de Educación, Alejandro Gaviria, a sabiendas de que sabía en lo que se metía, aceptó el nombramiento y fue el que peor terminó; echado por traidor e ingrato, adjetivos que le caben, por que muchos le advirtieron que se iba a quemar, y así pasó. 

A la ex ministra de Cultura, Patricia Ariza, que dice que seguirá siendo del Pacto Histórico de por vida, cosa que nadie le cree, se enteró de su echada del cargo dos minutos antes de la alocución presidencial y quedó como Condorito, plop.  Gracias a Dios esto sucedió para bien del Distrito, ya que la responsabilidad social y económica de la celebración de los 500 años de la fundación de Santa Marta, en el marco de la ley, la mayoría de responsabilidades recaen sobre este ministerio.  Ojalá que el nuevo ministro (e), Jorge Ignacio Sierra Sánchez, ponga al menos, en marcha el comité organizador del evento, para comenzar por algo. Dios quiera.

La deportista y ex ministra de Deporte, María Isabel Urrutia, debe saber que, en un medio tan politizado y burocrático, como sucede en la actualidad en Colombia, los deportistas no tienen cabida como funcionarios públicos, porque por mas que tengan buenas intenciones, todo se queda en eso, en buenas intenciones que terminan reflejándose en un bajo rendimiento del funcionario que es utilizado como excusa para botarlo y retirarlos de los cargos que ejercen.

El que ganó en todo esto fue el que tiene el as por la manga; los ministros le dieron la papaya y el ganador la partió y ahora tiene tres ministerios para ofrecerle a los partidos políticos que se venden por puestos burocráticos, olvidándose de los intereses de los colombianos y la afectación que puedan recibir debido al cambiazo de principios políticos de los congresistas de turno. Lamentablemente, en este grupo de partidos políticos se encuentran el Partido Liberal, el Partido Conservador, el Partido de la U, entre los más reconocidos. 

De esto conoce muy bien María Isabel Urrutia, que mantuvo su rifirrafe con la presidenta del partido de la U, Dilia Francisca Toro, valluna como ella, a quien prontamente le adjudicarán  a ella y a su partido, el Ministerio de Deporte. En este orden de ideas los otros dos ministerios, serán adjudicados para el Partido Liberal y Partido Conservador, quienes votarán todo si a lo que diga el presidente. 

En lo que se considera que es la primera crisis de Gobierno, sin contar con las marchas pacíficas y los paros que hasta el día de hoy se han producido en seis meses, esta crisis  sin duda ratifica, que el gobierno no tiene un norte y que los colombianos seguiremos al vaivén de los avatares diarios del presidente, sin proyección alguna y sin consideración sobre la verdaderas necesidades del pueblo colombiano.

El detonante de esta crisis fue la reforma de la salud que fue radicada a mediados de febrero por el Gobierno ante el Congreso y de la cual Alejandro Gaviria, que fue ministro de Salud durante siete años con el presidente Juan Manuel Santos, 2010-2018, ha sido un severo crítico. La polémica iniciativa causa discusiones profundas en el gabinete y una de las voces más críticas era la de Gaviria, quien además tiene diferencias con la ministra de Salud, Carolina Corcho, incluso desde antes de que ambos fueran designados por Petro como ministros.

Incluso el pasado sábado, Gaviria hizo "una invitación a asumir la complejidad de las reformas sociales. Los eslóganes, la sobresimplificación, las ideologías radicales y las frases vacías poco aportan a la hora de encontrar soluciones", añadió el ahora exministro de Educación en Twitter, donde publicó un discurso de grado que hizo ante los médicos de la Universidad de los Andes en 2017, cuando era rector de esa institución. Las destituciones de los tres ministros se producen además luego de que Petro se reuniera con jefes de distintos partidos políticos para conseguir apoyo en el Congreso para las reformas de la salud, laboral y de las pensiones.

La gran incógnita que queda, es la revelación de una carta en la que el ex ministro Gaviria y los ministros de Hacienda, José Antonio Ocampo, y Agricultura, Cecilia López, así como el director del Departamento Nacional de Planeación, DNP, Jorge Iván González, cuestionaron la capacidad fiscal del Estado para asumir los costes de la ambiciosa reforma de la salud.

¿Por qué a la ministra López y al ministro Ocampo y a González, no los botaron? Todos conocen las respuestas, lo que es injusto con los que ahora están en la picota de la opinión pública, porque además quedaron como funcionarios incompetentes.

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