Deiner Alexánder Córdoba, sobreviviente del derrumbe en El Carmen de Atrato, Chocó, comparte su desgarrador relato. La tragedia, que ha dejado 39 muertos y numerosos heridos, se desató tras intensas lluvias.
La mañana del pasado viernes, El Carmen de Atrato, Chocó, se vio sumido en una tragedia que ha marcado profundamente a sus habitantes. Las intensas lluvias, persistentes desde el 12 de enero de 2024, desencadenaron un derrumbe en la carretera que conecta Quibdó con Medellín. El saldo: 39 personas fallecidas, 4 desaparecidas y 20 heridas, dejando cicatrices imborrables en esta región colombiana.
En el epicentro de esta desoladora realidad se encuentra Deiner Alexánder Córdoba, quien, en una entrevista con la revista Semana, compartió los escalofriantes momentos que vivió durante el colapso. Refugiado en la casa de Rocío Mazo, junto a unas 60 personas, Córdoba recuerda el fatídico día en el que la naturaleza mostró su lado más implacable.
“Me salvé gracias a un amigo y él falleció. Él fue el que me colocó en alerta que se venía el derrumbe, él fue el que me avisó y yo salí corriendo”, relata Córdoba desde el Hospital General de Medellín, donde se recupera de las lesiones sufridas durante el desastre. “Alcancé a ver cuando ya todo venía encima. De ahí para allá, ya no tengo recuerdo de nada porque todo eso me arrolló”.
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La voz de Córdoba resuena con gratitud hacia su amigo, quien, con su sacrificio, le brindó la oportunidad de huir de la avalancha mortal. Sin embargo, este “milagro de Dios”, como lo describe, no ha venido sin consecuencias. Las lesiones en sus costillas y clavícula requerirán intervenciones quirúrgicas, pero Córdoba permanece agradecido por su vida.
La tragedia también se cobra vidas solidarias. Rocío Mazo y Alberto Olaya, quienes abrieron las puertas de su hogar para dar cobijo y hasta cocinar para las personas refugiadas, perdieron la vida en la emergencia. Su acto generoso y humanitario quedó marcado por la fatalidad, dejando un vacío imposible de llenar.
El Carmen de Atrato, envuelto en dolor y luto, es ahora escenario de una intensa búsqueda de las víctimas desaparecidas. Los organismos de socorro, junto con la fuerza pública, trabajan incansablemente para encontrar respuestas y brindar alivio a las familias afectadas.
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