La señora Prudencia Barreneche es una paseadora de perros samaria que día a día ejerce esta labor con mucho amor y responsabilidad por las mascotas.
Por: Daniela Peñarredonda
Redacción EL INFORMADOR
Las mascotas se han convertido en un miembro más de la familia para gran parte de las personas. Tanto así que, en Santa Marta, algunos centros comerciales ya permiten el ingreso de estas e incluso, en el inaugurado Camellón de la Bahía hay un ‘pet park’.

Sin embargo, la realidad de las familias transcurre entre ocupaciones y trabajo, sin lugar a que las mascotas tengan también su espacio de esparcimiento a diario. Para algunas personas es muy poco el tiempo que disponen para estos paseos, es por ello que día a día se hace más valorada la labor de los paseadores de perros.
Aunque en muchas ocasiones en los sitios públicos vemos hombres o mujeres con varios perros al mismo tiempo, otras personas prefieren la dedicación personalizada.
Desde hace cuatro años la señora Prudencia Barreneche, samaria de nacimiento, se dedica a pasear perros. Más que un trabajo, para ella es un servicio que presta a la comunidad paseando mascotas, una actividad que disfruta sin lugar a duda.
“Desde pequeña crecí con perros, los amo”
Los pasea de dos en dos, de lunes a sábado su rutina transcurre en recoger a las mascotas desde muy temprano y sacarlas a pasear. Se considera a sí misma como animalista, y su amor por ellos es sin igual. Siempre lleva consigo comida para perros y para gatos con el fin de alimentar a los callejeros.

“Antes de la pandemia tenía 15-20 perros. Cuando empezó la pandemia lógicamente no sacaban perros y me quedé sin trabajo. El virus mordió mi negocio”, dijo la señora Prudencia. Una vez levantadas las cuarentenas, poco a poco las personas volvieron a confiarle sus mascotas. Actualmente tiene 10 perros a su cuidado, a los que atiende como si fueran propios.
“Un paseador debe tener responsabilidad, puntualidad; no permitir que hagan sus necesidades al frente de una casa, o hagan pipí en las llantas de los carros. Pendientes que no coman nada en la calle”, describió Prudencia Barreneche.
Es importante que las mascotas puedan pasear a diario y no estén encerrados en las casas, como a los humanos, les ayuda a liberar estrés y socializar.