Pingüinos, un ejemplo para el Día de los Enamorados

Colonia de pingüinos en La Antártida. Foto cedida por Andrés Barbosa, científico del Museo de Ciencias Naturales (CSIC).

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El amor por sus crías y la fidelidad entre las parejas de pingüinos son un ejemplo de romanticismo  que, a veces, es difícil encontrar entre los seres humanos. Su torpe caminar y sus simpáticos gestos, además, provocan espontáneamente nuestro cariño hacia ellos.

Por ISABEL MARTÍNEZ PITA.
EFE/REPORTAJES

“El ciclo de vida de los pingüinos transcurre entre el mar durante el invierno para alimentarse y la tierra durante la primavera, periodo en el que se dedican a buscar pareja y a reproducirse”, explica Andrés Barbosa, investigador y biólogo del Museo de Ciencias Naturales, perteneciente al CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) de España.

Tras su periplo marinero estas aves ponen manos a la obra para construir los nidos para su progenie.

“Hay cierta variabilidad entre las especies en su construcción, porque unas los instalan haciendo un agujero en la tierra, mientras que otros prefieren criar sobre el suelo directamente, poniendo un pequeño lecho de piedrecitas, como lo hacen los antárticos. Sea como sea, cualquiera de las especies de pingüinos construyen nidos, excepto el pingüino emperador y el pingüino rey”, subraya Barbosa.

 "Nikita" y "Akira", dos jóvenes pingüinos rey de seis años que habitan en el parque temático de Faunia, en Madrid. EFE/MG/av

Monógamos de larga duración

Pero una de  la característica más especiales de estas aves es que son monógamos de larga duración porque establecen una pareja a lo largo de toda su vida.A menos que haya algún problema que haga que la pareja se rompa, como la muerte provocada por una orca u otro animal depredador.

En ese caso, cuando llegan de su viaje por el mar, si no la encuentran en la colonia, buscan otra pareja que esté libre.

El cortejo de apareamiento entre los pingüinos “no es especialmente llamativo, pero sí tienen una serie de danzas, en las que suben y bajan el cuerpo y la cabeza. Entre el macho y la hembra se producen algunos sonidos que van reforzando el reconocimiento entre ambos y que se repiten con menos intensidad cuando vuelven del mar y les sirve para identificarse”, señala Barbosa.

La madurez sexual de los pingüinos se alcanza entre los 3 o 5 años. Es entonces cuando se establecen como pareja.

 Un pingúino sobre dos de sus crías para proporcionarles calor, en una colonia formada en la Antártida. Foto cedida por Andrés Barbosa.

Sin embargo y en principio, “a diferencia de otras aves monógamas que lo son exclusivamente  para la temporada activa de reproducción y a la siguiente temporada buscan otra pareja, los pingüinos se muestran fieles a su pareja, con la cual realizan la reproducción. De hecho, la frecuencia de la extrapaternidad, es decir de hijos de padres diferentes al dueño del nido, es más baja que en otras aves coloniales”.

Emparejamiento entre pingüinos del mismo sexo

Según Barbosa, “aunque la identificación de los pingüinos por el sexo es difícil en algunas especies por su similitud, los datos que se tienen procedentes de zoológicos han mostrado que también pueden emparejarse dos machos o dos hembras, que se juntan para criar y adoptar un huevo que se hayan encontrado. Ese comportamiento también se ha descubierto en baja frecuencia en la naturaleza”.

Además indica que el tiempo de duración en que los pollos son cuidados por sus padres depende de las especies.

Entonces, “los dos adultos se van al mar a comer y dejan a los pollos libres en la colonia, donde se forman lo que se denominan ‘guarderías’, que es una aglomeración de los pollos que se quedan solos y, entre ellos, se van juntando para protegerse de la depredación”, señala el investigador.

 Una cría de pingüino rey (Aptenodytes patagonicus) junto a ejemplares de más edad, en el zoo de Zúrich (Suiza). EFE/Walter Bieri

Cuando los adultos llegan del mar para darles de comer no vuelven las parejas juntas, vuelven a la colonia cuando han conseguido suficiente alimento y, en ese momento, es muy importante la función de la llamada auditiva, porque en un aglomerado donde puede haber cientos de pollos los padres los empiezan a llamar mediante graznidos hasta que localizan a sus crías para proporcionarles el alimento.

Esta función es fundamental, ya que, dice Barbosa, “una colonia de pingüinos es un lugar extremadamente ruidoso dado que  están todos los animales llamándose unos a otros. De vez en cuando hacen llamadas que, en principio, no son para reconocer a nadie, pero quizás lo hacen como defensa o estableciendo el territorio que será su nido”.

Una vez que ya se han reconocido, algunas especies hacen carreras en las cuales el padre o la madre, en lugar de darles de comer directamente, salen corriendo y las crías corren detrás del

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