Cada 22 de octubre, la comunidad católica conmemora la vida y legado de San Juan Pablo II, recordando al Pontífice que marcó la historia de la Iglesia con su mensaje de fe, esperanza y amor por la humanidad. Fue un hombre de palabra firme y corazón cercano, que recorrió el mundo promoviendo la paz, la reconciliación y la defensa de la vida.
Antes de ser sacerdote, fue actor y dramaturgo, convencido de que el arte también podía ser un camino hacia Dios. Más tarde, como arzobispo de Cracovia, tuvo una participación activa en el Concilio Vaticano II, donde aportó a documentos esenciales sobre la libertad religiosa y la misión de la Iglesia en el mundo moderno.
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En 1978, fue elegido Papa bajo el nombre de Juan Pablo II, rompiendo una tradición de siglos de pontífices italianos. Desde entonces, su pontificado se caracterizó por un carisma único
Un Papa para los nuevos tiempos
Wojtyła participó activamente en las sesiones del Concilio Vaticano II (1962-1965). Fue importante su colaboración en la elaboración de las constituciones dogmáticas “Gaudium et Spes” y “Lumen Gentium”. En 1964 sería nombrado arzobispo metropolitano de Cracovia y posteriormente, el 29 de mayo de 1967, creado cardenal por el Papa San Pablo VI, convirtiéndose en el segundo más joven de aquella época, con solo 47 años de edad.
A la muerte del recientemente beatificado Juan Pablo I, en 1978, Wojtyla es elegido Sumo Pontífice adoptando el nombre de “Juan Pablo II”, en honor a su predecesor. Realizó 104 viajes apostólicos fuera de Italia y 146 al interior de ese país. Su pontificado fue el segundo más largo de la historia: 26 años, 5 meses y 18 días (9,666 días en total), desde 1978 hasta 2005.
Líder en muchos frentes
A Juan Pablo II se le reconoce como uno de los artífices de la caída de los regímenes comunistas totalitarios de la Europa Oriental de la segunda mitad del siglo XX. Ejerció, en ese sentido, un liderazgo decisivo en la consecución de la paz mundial y la liberación de los pueblos de las ideologías. También fue un crítico de los excesos del sistema capitalista y un defensor de la clase trabajadora.
Lamentablemente, el Papa Juan Pablo II fue víctima de la violencia: sufrió un atentado el 13 de mayo de 1981 (día de la Virgen de Fátima), del que salió muy mal herido aunque logró sobrevivir. Dio un gran ejemplo al mundo cuando, ya recuperado, visitó en la cárcel al hombre que le disparó, el ciudadano turco Mehmet Ali Ağca, concediéndole el perdón.
San Juan Pablo II siempre estuvo preocupado por los jóvenes. Fue él quien impulsó las “Jornadas Mundiales de la Juventud'', con las que congregó a millones de ellos, provenientes de todas partes del mundo. También fue el inspirador y promotor de los “Encuentros Mundiales de las Familias''.
El Papa de la familia
El Papa peregrino partió a la Casa del Padre el 2 de abril de 2005, a los 84 años de edad. Fue beatificado por el Papa Benedicto XVI en 2011 y canonizado en abril de 2014 por el Papa Francisco.
En la homilía de la ceremonia de canonización, Francisco dijo: “San Juan Pablo II fue el Papa de la familia. Él mismo, una vez, dijo que así le habría gustado ser recordado, como el Papa de la familia”.