Quise vestir de luto mi columna

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Hernando Pacific Gnecco

Hernando Pacific Gnecco

Columna: Coloquios y Apostillas

e-mail: hernando_pacific@hotmail.com

No siempre el columnista está en ánimo de expresarse de la mejor manera posible; incluso, no siempre tiene ganas de escribir. En ocasiones, como las de ahora, cuando los hechos son abrumadores, ni siquiera la escritura fluye debidamente. Tuve la seria intención de colocar un cuadro negro que ocupara el espacio de la columna, y escribir dentro unas pocas frases que reflejasen la pesadumbre por nuestro departamento. Son varios los hechos luctuosos que ponen más oscuridad en su ya opaco presente. Sí; hay muchos otros temas por abordar y que el compromiso semanal conlleva a desarrollar alguno de ellos, aún a costa de transmitir al lector el estado emocional del columnista por encima de un intento de análisis sereno. Pero, a veces, unos hechos sin mayor importancia para muchos son vitales para otros.

El ignominioso e inaceptable secuestro de Eduardo Vives -como cualquier otro plagio- devuelve el calendario a tiempos pretéritos; de contera, mientras una familia de bien, con pecados como cualquiera otra (no conozco ninguna en la que todos sus miembros sean precisamente santos celestiales) recibe el azote de tan vil flagelo, da grima que haya perversos personajes que posan de periodistas metiendo el dedo en la llaga con comentarios adlátere ajenos a los hechos, recordando algunas cosas negativas de las familias afectadas, pero olvidando las muchas valiosas además de la trayectoria personal, profesional y social del ciudadano arrebatado del seno de su núcleo y de su entorno; nada tienen que ver esas anotaciones marginales y en poco contribuyen a esclarecer y solucionar tan deplorable situación. Ya habíamos expresado nuestra vehemente protesta por hechos similares ocurridos en el pasado reciente; aun cuando no lo parezca, la presión intensa y vehemente de toda la sociedad ayuda mucho en la solución.

Hace una semana lamentábamos también que el Magdalena se quedó sin senadores por cuatro años más; ni la votación nacional en lista cerrada del Centro Democrático alcanzó para sostener una curul perdida en dudosa batalla ni el sufragio regional abierto le devolvió al departamento una silla en la máxima instancia legislativa. Como diría el Chapulín Colorado: "Y ahora, ¿quién podrá defendernos?". Por contraste, mientras el Magdalena continúa sin representación legislativa, la votación caribeña puso treinta y un senadores de ciento dos que conforman la Cámara Alta, con votaciones por lo menos tan curiosas en algunos casos, que entre 3 departamentos de la Costa (Atlántico, Sucre y Córdoba) obtienen la representación del 41 % de la Unidad Nacional, ampliamente mayoritaria en el Congreso y, en consecuencia, la "bancada costeña", como se le conoce en los recintos del Congreso, será determinante para cualquier disposición legal que afecte de manera positiva o negativa los intereses de la región.

Es entonces cuando lamentamos la deplorable ausencia de parlamentarios oriundos de esta comarca. Desde Barranquilla, con semejante peso en el Congreso, Eduardo Verano apura para cristalizar la aplicación del artículo primero de la Constitución, en el cual se afirma que Colombia es una nación de regiones. ¿Habrá participación magdalenense? Amanecerá y veremos, dijo el ciego.

Mientras tanto, por cuenta del debate que enfrenta al gobierno regional con el poder central, la Vía de la Prosperidad se detiene; los habitantes de la ribera derecha del rio Magdalena, sin entender mucho lo que sucede, sólo ven como se aleja otra vez la posibilidad de comunicarse decentemente con el resto del departamento por vía terrestre. En la lista de aspirantes a ocupar el solio de Bolívar no hay caribeños: el candidato-presidente Juan Manuel Santos y su fórmula vicepresidencial Germán Vargas-Lleras son más bogotanos que el cerro de Monserrate, tal como Martha Lucía Ramírez, Enrique Peñaloza y Clara López; la llave de ésta, Aida Abella es boyacense, del mismo altiplano. Oscar Zuluaga es del eje cafetero, vecino de su coequipero Carlos Holmes; ellos representan esencialmente a la región paisa y valluna. Se sabe que el exalcalde de Bogotá quiere a una mujer como candidata a la vicepresidencia, y por ahora suenan Paula Moreno, la bogotana exministra de cultura, y la barranquillera Cecilia López Montaño. La única tabla de salvación para el departamento del Magdalena y quizás para la región es el samario Sergio Díaz-Granados, presidente del partido de la U, siempre y cuando Santos continúe en el máximo cargo de la nación.

Después de las elecciones presidenciales, ¿será la oportunidad de buscar la presidencia de la república para un costeño? ¿Actuará en consonancia la "bancada costeña"? ¿Cómo entra el Magdalena en ese juego sin representación senatorial? La reflexión tiene algo de fondo porque existe una desconexión cada vez más profunda de la clase política local con los poderes centrales y una creciente distancia con el electorado, conformando así un círculo vicioso que solo puede romperse en la medida en que haya resultados visibles en términos de educación de calidad, salud, empleo, infraestructura, seguridad y desarrollo. Para lograrlo toca volver a tener voz y voto en el Senado y, por qué no, en la Presidencia de la República.

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