Deporte, discriminación y política

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Hernando Pacific Gnecco

Hernando Pacific Gnecco

Columna: Coloquios y Apostillas

e-mail: hernando_pacific@hotmail.com

En su vida pública los deportistas procuran estar lejos de política aun cuando sufran discriminaciones raciales o religiosas; mucho menos, se involucran en protestas y soluciones. Sin embargo, otros son activistas de causas deportivas o políticas.

Joe Louis, "el bombardero de Detroit", fue el primer héroe negro de los Estados Unidos. Desde 1915, todos los campeones de peso pesado del boxeo fueron blancos, hasta 1938 cuando Louis derrotó en el primer asalto por nocaut fulminante a Max Schmelling en la pelea de revancha. El gigante alemán era el orgullo ario, el hombre más poderoso del planeta. Obviamente, el triunfo de Louis fue un golpe duro al orgullo nazi.

Los ciudadanos negros de los Estados Unidos henchían de jactancia con el título de Louis y sintieron que su lucha libertaria era posible.

Pocas semanas después, se inauguraban los Juegos Olímpicos de Berlín, preparados para que Alemania mostrara su poderío y arrasara con sus rivales. Jesse Owens daría otra bofetada a la altivez nazi. Para el asombro de todos, ganó cuatro medallas de oro; Hitler evitó saludar a Owens y otros medallistas afroamericanos, como Cornelius Johnson y Davis Albritton. Hitler, el compositor Richard Strauss, el dirigibleHindemburg y todos los símbolos nazis empezaban a caer.

La Guerra de Corea, secuela de la Guerra Fría, pone a las tropas gringas en tierras asiáticas. La Nación del Islam -musulmanes negros en los Estados Unidos- rechazaba todo tipo de guerra y en particular la de Vietnam. El campeón mundial de pesos pesados, Muhammad Alí, miembro de esa comunidad, era un boxeador diferente: rápido de piernas, brazos y palabra. Irreverente y contestatario, como objetor de conciencia rechazó la convocatoria en 1967 para combatir en Vietnam; fue declarado desertor, arrestado y despojado de su licencia de boxeador y sus títulos. Inicialmente condenado, apela ante la Corte Suprema, "Caso Cassius Clay(sic) vs Estados Unidos". La decisión inicial ratificaba el fallo (5:3); revisada antes de ser publicada, le da la razón a Alí, con votación unánime de 8:0; a los Testigos de Jehová, con exactamente los mismos argumentos se les había eximido de ir a cualquier guerra. La dura lucha contra la discriminación emprendida por grandes líderes negros como Malcolm X, Ángela Davis o Luther King ahora tenía reconocimiento legal y era su camino a la libertad.

Pero los derechos de los negros en los Estados Unidos no eran debidamente respetados y la lucha de ellos continuaba. En las Olimpiadas de México en 1968, los atletas negros Tommy Smith y John Carlos fueron repudiados por el Comité Olímpico Internacional por hacer parte del OPHR (Olimpic Project for Human Rights) y expulsados por levantar en el podio el puño derecho con guantes negros y agachar la cabeza, signos de las Panteras Negras.

El conflicto generado en Medio Oriente tras la creación del Estado de Israel por la ONU desemboca en una guerra que aún no tiene final. Los palestinos, sin territorio desde 1967, crean un movimiento declarado terrorista, Septiembre Negro. Durante los Juegos Olímpicos de Munich en 1972 secuestran y asesinan a once deportistas israelíes, la Masacre de Munich. Las consecuencias son claras: una escalada de violencia entre ambas naciones que no termina y Palestina sigue sin reconocimiento, sin autonomía y sin sus territorios.

La cinta "Carrozas de fuego", muestra la lucha de Harold Abrahams, atleta judío apoyado siempre por su entrañable amigo Aubrey Montague, y Eric Lidell, inglés. Compiten con motivaciones diferentes; el primero, para ser aceptado en una sociedad llena de prejuicios; el segundo cede su lugar en la prueba de 100 metros porque la religión le impedía correr un domingo. Después, un compañero le cede el lugar en la prueba de 440 metros y sale campeón, mientras Abrahams logra el triunfo en la prueba reina. Cada uno, a su modo, fue el gran triunfador.

Nelson Mandela apadrinó la Copa Mundial de Rugby de 1995, que significaba el retorno de Sudáfrica al importante torneo anglosajón. El país había sido sancionado por el apartheid que, una vez abolido realmente, abría paso a la reconciliación entre la minoría blanca y la mayoría negra gracias al presidente Mandela y a François Pienaar, capitán de los "Springboks", y de esa nación con el mundo. Finalmente, el anfitrión obtiene el título. Clint Eatswood plasmó esa historia en la película "Invictus".

Diego Maradona, en el pináculo de los mejores futbolistas de la historia, es un dios en Nápoles, Con D10S, el equipo ganó los dos únicos "scudettos" y una Copa Uefa para el club del mezzogiorno.

En la Copa Mundial de 1990, la selección argentina enfrentó a la azzurra, precisamente en el Estadio San Paolo de Nápoles. Increíblemente logró el apoyo de los "tifosi", locales, para los gauchos, invocando la antipatía del norte de Italia hacia los sureños. "Nápoles no es Italia; Italia es un país racista", dijo antes del partido. Al final, los argentos se sintieron en casa y apearon del torneo a la selección loca, favorita para obtener la corona.

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