No te entiendo, entiéndeme tú a mí

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Hernando Pacific Gnecco

Hernando Pacific Gnecco

Columna: Coloquios y Apostillas

e-mail: hernando_pacific@hotmail.com

Diálogos de Babel en cualquier idioma que los demás no comprenden, ni los contertulios tampoco hacen el deber de ser inteligibles. Esto sucede a raíz de la decisión del procurador Alejandro Ordoñez de destituir al alcalde de la capital Gustavo Petro.

Cada parte se desgañita en pretender que su contraparte le comprenda mientras se dialoga a grito herido con la boca muy abierta y los oídos bien cerrados.

Al tiempo suceden cosas que pasan desapercibidas; por ejemplo, el nefasto proyecto de la reforma a la salud concertado por la politiquería de espaldas al país está a punto de hundirse, más por temor a sus efectos electorales próximos que por el perjuicio que ocasionará a los profesionales de la salud y a los pacientes.

Después de las siguientes elecciones el simio regresará en frac para el aplauso de los parlamentarios y la plácida sonrisa de los verdaderos beneficiarios, las EPS, a las cuales "castigan" por el mal uso de los dineros de la salud, y de qué manera.

La "marcha blanca" quedó sepultada en medio de las protestas de los seguidores del burgomaestre capitalino mientras el proyecto de liquidar la tutela de los derechos a la salud y la vida avanza escondido con figura de orangután entre los vericuetos de dicho proyecto que después será convertido en ley de la República a espaldas de todos los colombianos.

La ley de sanción a los borrachitos "rápidos y furiosos" pasará en el Congreso, y de inmediato la Policía hará gala de su efectividad capturando a miles de beodos cada fin de semana hasta cuando las fiestas de fin de año terminen; la prensa amarillista mostrará carros reventados y alguno que otro funcionario del Estado que no sabe de donde es vecino. Gracias a ésta nueva norma, los conductores del servicio público irán felices a pagar las multas que les impondrán, se pondrán al día y cesará el riesgo de morir en el intento de salir de noche a divertirse un rato.

Claro, los demás delincuentes entrarán en cese decembrino y permitirán que el control policial del tránsito no sea interrumpido con labores menos importantes. La urbanidad desaparece de las escuelas y los hogares: eso de respetar a los demás son consejos aburridos de los viejos.

Cosas de nuestro sistema social, cada vez más represivo, menos preventivo, poco educativo y nada formativo. No causa vergüenza ser detenido con sangre en el alcohol circulante ni que el país se dirija raudo al último lugar en las pruebas Pisa; lo que sí da pena es respetar la ley o no tener el último teléfono inteligente. Formación en valores que llaman.

Cuatro de cada diez colombianos ocupados (por ejemplo, los limpiavidrios de las esquinas o los venteros de tinto trasnochado a los celadores y taxistas) ganan menos del salario mínimo; a los trabajadores formales el salario aumentará la estratosférica suma de $20.000/mes por cada salario mínimo. Pobres nuestros congresistas con el irrisorio incremento de casi $8 millones que les decretó el presidente; no les alcanzará para la gasolina, como a la pobre viejecita de Pombo, sin nadita que comer.

Al tenor de la ingratitud nacional por su poco reconocido sacrificio por el ciudadano y sus derechos, los partidos políticos se coligan en alianzas programáticas ajenas a las componendas electoreras, ofreciendo al votante una gama de opciones ideológicas distintas a las de las facciones enfrentadas para que se elija democráticamente por partidos y movimientos bien identificados y ajenos a las malas mañas tradicionales. La cosa marcha por buen camino.

Las extraordinariamente buenas relaciones entre los poderes públicos del Estado nos demuestran que la armonía existente es un claro ejemplo al mundo de buen gobierno y el respeto por los ciudadanos, especialmente por las minorías, debidamente resguardadas.

La discriminación por asuntos de género, religión o ideología son cosas del pasado, afortunadamente, y los derechos ciudadanos se ejercen a plenitud: nada de incoherencia. ¡Ah! No olvidemos el total acatamiento de la norma por parte de los servidores públicos, tanto elegidos como nombrados. El mundo mira complacido el ejemplar ejercicio democrático de nuestro país y la objetividad de los medios, informando con imparcialidad los hechos verdaderamente importantes.

Todo este ejercicio me trae a la memoria al gran Piero de Benedictis y su canción "Las cosas que pasan":

"Pasa la historia de nuestra nación

siglo tras siglo sin solución (…)

Pasa el país y el continente,

pasa mi vida estúpidamente...

Mientras yo estoy en la puerta de un bar,

viendo a Buenos Aires pasar y pasar".

Apostilla 1: En la confrontación entre el Procurador y el Alcalde Mayor de Bogotá habrá dos tendidos en el campo de batalla y sendos bandos perdedores. El ganador será el candidato-presidente.

Apostilla 2. "Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa. Montesquieu".

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