Bestiario andino

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Hernando Pacific Gnecco

Hernando Pacific Gnecco

Columna: Coloquios y Apostillas

e-mail: hernando_pacific@hotmail.com

Hace unos años, Alfredo Iriarte publicó un ameno libro, Bestiario Tropical. Con una prosa exquisita y pleno de fino humor, describe las increíbles barbaridades de unos cuantos de los muchos dictadores que proliferaron (y aun lo hacen) como un cáncer en nuestra América Latina, envidia de los exóticos sátrapas de otras latitudes.

Por curiosa coincidencia, abre con las historias de Gabriel García Moreno, un ecuatoriano "incapaz de reír", según sus paisanos de entonces, que trae a colación al pintoresco Rafael Correa, audaz remedo de García cuando de represión se trata, como a su manera lo es Chávez de Juan Vicente Gómez -también mencionado por Iriarte- en cuanto a su ignorancia y a sus delirios bolivarianos se refiere. "Para más piedra", Gómez nació un 24 de julio y, como el Libertador, muere un 17 de diciembre.

Dijo Leonel Giraldo que "aún nos mostramos dispuestos a admitir la idea más extravagante de la historia, la de que un solo individuo maneje según su bendita gana los hilos de los que dependen la felicidad o la desdicha de millones de seres". Los dictadores latinoamericanos, militares como Chávez o civiles como Correa, demuestran que la tragedia del absolutismo está lejos de ser exorcizada de estos lugares.

Fungiendo como un ciudadano del común, pero golpeado por una denuncia sustentada en pruebas serias, el presidente ecuatoriano logró lo impensable: cerrar un medio de comunicación opositor usando las vías legales, que no la Ley: grave noticia para la libertad de opinión. La ringlera de conceptos que sustentan la sentencia judicial del Consejo Nacional de Justicia del Ecuador estalla en un fárrago salido de un cuento kafkiano, muestra de la cerval obediencia judicial al personaje de marras. Un día cualquiera aparece en El Universal de Guayaquil una nota titulada "No a las mentiras", en la cual se afirma que Correa tiene responsabilidad en los hechos de septiembre de 2010 que terminaron en la retención de Correa por parte de unos policías, al ordenar fuego indiscriminado y sin previo aviso contra un hospital lleno de civiles. Los policías dijeron que la retención (¿secuestro?) del presidente se trató de una presión para mantener ciertos beneficios económicos que les iban a quitar, pero el mandatario sostuvo que era un golpe de estado.

El "ciudadano" Correa, un dictadorzuelo tropical con ínfulas de demócrata, presenta su querella por calumnia ante la justicia del Ecuador con los resultados conocidos, melancólico sainete propio de un bestiario reeditado en las montañas andinas. Sin controvertir las pruebas presentadas por el diario, sin sustentar tampoco su defensa ni permitir los recursos de protección legal, el funambulesco mandatario a través de unos jueces de utilería impone una condena consistente en tres años de prisión para los hermanos Pérez -propietarios del periódico- y al columnista Emilio Palacio, además del pago de una multa de 42 millones de dólares.

El grave pecado cometido para tan escandalosa sentencia: decir la verdad y sostenerse en ella.

El deplorable espectáculo, una circense parodia de justicia, sería digno del teatro cómico de no ser por el grave antecedente que causa y el grotesco estímulo para los opresores que temen a la palabra y a la verdad más que a las armas, pero que al mismo tiempo creen que el fierro y el plomo matan a las ideas y a la razón. Hay gran preocupación entre los defensores de la libertad de expresión, pues el proyecto totalitario del émulo andino de Chávez traspasa los lineamientos legales y las recomendaciones internacionales referentes a la protección del derecho a opinar y a la libertad de expresión. Nicolás y Cesar Pérez, propietarios del Universal, desde su forzado refugio en Miami anuncian que el caso será estudiado por las instancias internacionales competentes tratando de evitar la aplicación de la medida en el hermano país andino: no saben del desprecio por la ley y la justicia que han exhibido los tiranos a través de la historia.

La lucha será dura y desigual pues Correa, con sus acciones de corte chavista, también ha incautado cinco canales de televisión que puso al servicio de su régimen mientras amenaza a los demás medios de su país, al mejor estilo del tirano venezolano. Hay gran preocupación en la ONU, la OEA, la FLIP, la SIP, Reporteros sin Fronteras, en otras palabras, en el mundo emancipado que propende por el respeto a las libertades. ¿Qué seguirá en los países sometidos por este tipo de cobardes?

Apostilla: Interesante el anuncio de Gustavo Petro según el cual empezará el suministro mensual gratis de seis metros cúbicos de agua a las viviendas de los estratos más bajos de Bogotá. En el siglo del agua, hay que proteger a los desfavorecidos de las voraces garras de los desalmados mercachifles y los gobiernos cómplices.

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