Hacer comunidad importa

Columnas de Opinión
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Es claro que los intereses ciudadanos cambian, pero no así sus necesidades que coinciden en muchos casos. Claro es también que todos deseamos vivir en paz con entornos seguros y de respeto, infraestructura adecuada, servicios públicos funcionales y óptimos.
Lograr sociedades que estén pendientes de ellos e incluyan a la mayoría de sus integrantes en esas condiciones de vida es uno de los mayores desafíos que enfrentamos, pues los valores y principios que anhelamos no encuentran mucha influencia en la realidad; y si bien sabemos cómo debemos comportarnos para diferenciarnos, preferimos muchas veces que alguien corra con el trabajo y el esfuerzo de hacerlo.

Las responsabilidades civiles están en nuestras manos. Es cuidar los recursos naturales de nuestras comunidades, hacer uso racional de los servicios que contratamos para el hogar, pagarlos como los impuestos, conducir correctamente, denunciar los delitos, vivir en espacios bien iluminados, limpios, buena comunicación vecinal, participar en la posible solución de los problemas, presionar e impulsar las mejoras.

Muchas normas que no seguimos hacen que las pocas que funcionan no tengan ninguna atención. Pocas reglas, respaldadas por la mayoría, hacen que la convivencia sea sencilla, armónica y agregue detalles simples, aunque poderosos, que las adapta a lo largo del tiempo.

Hacer comunidad es confiar en las personas, conocerlas, considerarlas parte de nuestras diarias preocupaciones. Una de las razones por las que sentimos que no estamos seguros es porque no podemos distinguir quien nos ayuda y quien nos quiere perjudicar, lo que solo se consigue entrando en contacto con la gente. La prevención comienza con la colaboración y poco tienen que ver las atribuciones de las autoridades para cuidarnos, lo que obliga a estar bien organizados, lo que siempre será efectivo.

Hacer comunidad es compartir experiencias positivas, tener conversaciones informales, participar activamente en las actividades barriales y demás otras de la comunidad. Son acciones que ayudan a construir sentido de comunidad y que la cultura popular ha representado este conocimiento de diversas formas ayudando con ello a edificar vida social y es determinante de la calidad de vida de las personas. Pequeñas acciones éstas que tienen la ventaja de depender de uno y nada cuestan.

Comunidad es ese grupo de personas que comparten elementos comunes, valores, aficiones y gustos. Es impensable bienestar o plenitud en lo individual. La vida en grupo ofrece protección, compañía, sentido de pertenencia y trae consigo derechos y obligaciones para encontrar equilibrio emocional y de actuación. Lo común es la constante en la comunidad, debiéndose ennoblecer lo colectivo sobre lo individual. Conductas poco comunitarias perjudican e inhiben el buen funcionamiento de la sociedad/comunidad, provocando desintegración, violencia, drogadicción y anarquía.

Hacer comunidad es funcionalidad social, supervivencia, ya que únicamente en equipo y en consenso se puede mejorar la calidad de vida en los espacios en donde se desarrollan las personas para alcanzar mayores niveles de bienestar. Para hacer comunidad hay que anteponer las necesidades del grupo a las individuales. No es pensar en uno mismo antes que en la comunidad. Una comunidad que funciona aporta bienestar a sus miembros y para lograrlo es necesario hacer renuncias en lo individual. Crear comunidad implica sacrificios personales para obtener beneficios comunes que también son individuales. El beneficio individual, a través de lo colectivo, será siempre mucho más duradero y lo podrán disfrutar una mayor cantidad de personas. Es, en síntesis, anteponer las necesidades de la mayoría a las propias, aunque en el momento parezca que la renuncia es grande o que no tiene caso sacrificarse por los demás, lo que no es cierto y si muy provechoso.


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