Importante vacunarse, una luz de esperanza

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No sabemos qué ocurrirá en los próximos meses y las nuevas variantes genéticas son motivo de incertidumbre, pero un año después el mensaje es el mismo: los avances de la ciencia nos animan a ser optimistas y a ver el vaso medio lleno. La ciencia, el conocimiento de los científicos y la cooperación internacional son fundamentales para luchar contra la pandemia.

Jamás se había invertido tanto dinero y había habido tanta colaboración para el desarrollo de vacunas entre entidades públicas, privadas, centros de investigación, universidades, farmacéuticas, empresas y ONG. Algunos proyectos se han abandonado, pero otros ya fueron autorizados por la OMS: Pfizer/BioNTech y Moderna con tecnología ARNm, AstraZeneca/Oxford y Sputnik V con tecnología de adenovirus recombinantes y la china Sinopharm, con coronavirus inactivos. Al menos otras 20 vacunas están ya en ensayos clínicos de fase III y en las próximas semanas y meses podrán ser aprobadas, si los resultados son satisfactorios.

Después de más de 160 millones de dosis de vacunas frente a la covid-19 administradas, la confianza de la población en las vacunas va en aumento. El efecto que puedan tener las nuevas variantes genéticas del Sars-CoV-2 en la vacunación y en el transcurso de la pandemia es una incertidumbre. Debido a que los cambios genéticos pueden tener un potencial efecto en cómo se comporte el virus, su análisis y seguimiento es fundamental. La buena noticia es que hoy tenemos la capacidad de seguir la evolución a tiempo real del virus y la aparición de nuevas variantes genéticas.

Todo esto permite hacer filogenias (relaciones de “parentesco” entre las variantes virales) que pueden emplearse para hacer estimaciones temporales (cuándo surgen nuevas variantes), caracterizar cómo se extiende geográficamente el virus, reconstruir la dinámica epidemiológica dentro de una región y analizar cómo se adaptan a lo largo del tiempo. Es la primera vez que se está siguiendo a tiempo real la evolución de un virus pandémico. No sabemos cómo se desarrollará la pandemia en los próximos meses. Dada la intensidad que ha tenido hasta ahora es probable que haya nuevas olas, pero quizá de menor intensidad. No sabemos cómo será una posible cuarta ola, ni el efecto que puedan tener las nuevas variantes genéticas que van apareciendo, pero la buena noticia es que a nivel global la pandemia en este momento decrece.

Quizá sea una combinación de varios factores: el virus se comporta de forma estacional, la población va adquiriendo cierta inmunidad de grupo por infección natural o por las vacunas, quizá el virus en ese proceso natural de variación y mutación va derivando a formas menos virulentas y se va adatando a su nuevo huésped. No lo sabemos a ciencia cierta, pero de momento sigue habiendo motivo para la esperanza.

Opinar de una y/o otra vacuna dentro de las informaciones que recibimos a diario por los portales, redes sociales y demás noticias que a diario nos informan que las vacunas tienen un porcentaje de efectividad o no, esta tarea o actividad hay que dejársela a los científicos y laboratorios que investigan sobre el tema; pero si bien es cierto es que debemos vacunarnos para frenar el aumento de casos mortales, sobre este virus que en los diferentes ciudadanos se comporta de manera particular; algunos asintomáticos y otros con síntomas suaves y otros muy fuertes que salen avante ante este virus, pero otros no suelen superarlo.

Para reflexionar: “ La esperanza es lo único más fuerte que el miedo, por eso piensa y actúa de manera responsable con tus seres queridos, familiares y amigos”.


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