La máquina maravilla

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Escrito por:

Hernando Pacific Gnecco

Hernando Pacific Gnecco

Columna: Coloquios y Apostillas

e-mail: hernando_pacific@hotmail.com



En diciembre de 1941, Estados Unidos entraba a la Segunda Guerra después del ataque a Pearl Harbor. En febrero de 1940, previendo intervenir, el gobierno estadounidense convocó a una licitación para el desarrollo de un vehículo multiuso con tracción en las 4 ruedas, liviano, ágil, que superase los 80 kph, tuviese desempeño superior, autonomía, confiabilidad, facilidad de mantenimiento y reparación. De tres proponentes que se presentaron, fue seleccionada la Willys-Overland Motors.
El prototipo ganador estaba lleno de ingeniosas características, accesorios y soluciones mecánicas, lo impulsaba un motor de 4 cilindros, tracción 4x4 permanente, 2200 cc, 60 caballos y 105 Nm, que lograba hasta 105 kph. En julio de 1941 inicia la producción del Jeep, uno de los vehículos de mayor reconocimiento, difusión y uso de la historia; Toledo (Ohio) fue la cuna de esos primeros todoterrenos. Durante la Segunda Guerra participaron en todo lugar en dónde se libró el conflicto: superaron el desierto del Sahara, enfrentaron las selvas de Nueva Guinea, atravesaron los campos nevados de Islandia, transportaron tropas, heridos y material bélico, montaron ametralladoras y acarrearon cañones. Como unos Hércules mecánicos, vencieron cualquier desafío. Además, fueron protagonistas de numerosas películas.

El Jeep no fue el primer todoterreno. En Alemania, Paul Daimler (hijo de Gottlieb) creó en 1907 el Daimler Dernburg-Wagen, un armatoste destinado al uso civil en África, propulsado por un motor de 4 cilindros, 6.9 litros y 35 caballos (un derroche de potencia para entonces): alcanzaba los 40 kph. La altura sobre el piso era de 32 centímetros, tenía 5 metros de largo, más de 2 metros de altura y pesaba 3.6 toneladas. Con 6 personas a bordo superaba pendientes hasta de 25 grados; todo un prodigio para su época. Su precio fue de 34.750 marcos (unos 125.000 € a valor presente); solo se fabricó una unidad, desaparecida en 1910.

Terminada la Segunda Guerra, miles de Jeep quedaron regados por todo el orbe. El Ministerio de Guerra de Colombia gestionó la traída de muchos de esos vehículos en desuso militar para aplicaciones civiles; uno de esos fue el primer vehículo de mi padre. La agreste topografía colombiana fue afrontada por este todoterreno: carreteras inexistentes, empinadas lomas, selvas inhóspitas y ríos insalvables cayeron rendidos ante la “mula mecánica”, llamada así en el Eje Cafetero cuando reemplazó muchas tareas de las nobles acémilas.

Aún hoy transitan airosos por caminos terciarios y veredas de las montañas colombianas, y son apreciadísimos por los coleccionistas. Por otra parte, en la postguerra, la fábrica de Ohio modificó el vehículo para adaptarlo a tareas civiles con la denominación CJ (Civilian Jeep). El morro delantero se elevó para recibir un motor más grande y mejorado, el Hurricane de 71 caballos y 114 Nm. Se siguió fabricando y reformando por muchísimos años, con más confort y mejores prestaciones. Willys-Overland registró a Jeep como marca de vehículos; tras pasar a la Kaiser Motors y AMC (controlada por Renault), Chrysler la adquiere y esta pasa a control de la Fiat, actual propietario.

Aquella rústica máquina ha vencido inclusive el paso del tiempo; sigue trabajando incólumes en lugares a los que muchos camperos actuales no acceden. Muchos ejércitos del mundo los utilizaron y varios países fabricaron los suyos replicando el diseño original. Aparecieron off-road de Toyota, Land Rover, Nissan, Ford, Suzuki, Mercedez Benz, Lada, Waz, Mitsubishi, Chevrolet, el Troller brasilero y hasta el Mahindra de la India, entre muchos.

Del Jeep también derivan las SUV, el mercado que más crece actualmente con muchísimas otras marcas en competencia. Pero todo evoluciona y, de la marca, solo el confortable y sofisticado Wrangler Rubicón rememora al primigenio coche: aún con toda su electrónica, moderno diseño y potentes motores, apenas superó a su asombroso y robusto antecesor (totalmente mecánico) en una prueba comparativa realizada en el dificilísimo circuito 4x4 de Ocaña Raid Aventura, Toledo (España). Esta maravilla que ayudó a cambiar el mundo vive activa en muchos lugares y corazones, y merece todo nuestro respeto.