A cuidarnos de los comestibles

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Hernando Pacific Gnecco

Hernando Pacific Gnecco

Columna: Coloquios y Apostillas

e-mail: hernando_pacific@hotmail.com

Enfrentémoslo: No ha mucho tiempo -digo copiando a Cervantes- los alimentos eran la base de una vida sana, nos protegían la salud; ahora, hay que cuidarse de muchos de ellos como fuente de enfermedad.

También es cierto: los hábitos de vida han cambiado radical y definitivamente.

Antaño, se compraba a diario lo que se iba a preparar y todo procedía de cultivos y ganaderías con prácticas tradicionales: se preparaba comida a comida y nada se guardaba; todo se consumía fresco y natural. Pero por estas calendas no hay tiempo para nada y el almacenamiento de comestibles es la mejor solución; empero, los preservativos sintéticos, los agroquímicos, las hormonas, las sales, las grasas, los aditivos y otras sustancias nocivas agregadas a los comestibles atiborran al organismo de tóxicos que pueden, en el largo plazo, conducir a patologías lesivas.

Los cambios en las costumbres alimentarias son otra fuente de desgracias: comer cualquier cosa en cualquier sitio y a deshoras conduce además a excesos en algunos contenidos alimentarios y carencia de otros. Influye grandemente las transculturización: el imperio de las comidas rápidas, adictivas y nocivas, ha sido seriamente cuestionado por nutriólogos de renombre y también objeto de demandas judiciales.

Se dice que el alimento moderno consumido con regularidad y los nuevos estilos de vida son buena parte de la génesis del cambio en el perfil epidemiológico actual.

La pirámide alimentaria ha quedado en ruinas y no se siguen las recomendaciones nutricionales. La Encuesta sobre la Situación Nutricional en Colombia - Ensin, realizada en el 2005, mostró que Colombia padece simultáneamente de malnutrición y obesidad. Estos dos problemas crecen de manera alarmante.

Ese refrescante helado puede contener exceso de grasas, a veces de las dañinas. Muchos alimentos empacados pueden contener aceites nocivos y exceso de sodio; la leche empacada puede contener una parte procesada y adicionada con vitaminas y nutrientes sintéticos; aquella deliciosa salchicha puede ser más harina y grasa que carne; el exquisito pescado frito puede contener contaminantes como mercurio; no faltan aquellas comidas procedentes de organismos genéticamente modificados (OGM); a los químicos de las bebidas gaseosas se les atribuyen propiedades perjudiciales además de contener grandes cargas de azúcar refinada disimuladas con ácido fosfórico. Los vegetales, dicen, se impregnan de venenosos plaguicidas. Una simple arepa de huevo podría estar hecha de maíz genéticamente modificado y el huevo proceder de gallina alimentada con hormonas y concentrados, químicamente procesados, y frita en aceite de semilla procedente de alguna planta inoculada con genes de origen animal.

Es casa, las frituras hechas con margarinas con grasas hidrogenadas o comidas con bastante azúcar refinada, pueden ser también origen de disfunciones fisiológicas. Las consecuencias pueden ser importantes sobre órganos y sistemas, particularmente el cardiovascular, pero también causar disfunciones hormonales, digestivas, neurológicas y demás, así como carencias de nutrientes esenciales.

Teniendo en cuenta que nuestro organismo está en constante renovación, con alimentación de mala calidad, tendremos que las nuevas células serán de mala calidad. No se construye una buena casa con malos materiales.

Pero no toda son malas noticias: es menester modificar los hábitos alimentarios. Claro, resulta difícil, como en los tiempos de la cometa, preparar en casa tres comidas, incluso en muchos lugares, acudir al hogar para el almuerzo.

Sin embargo, modificaciones sencillas al régimen nutricional van a reducir tremendamente la exposición a ciertos comestibles peligrosos. Por ejemplo, en Colombia somos dados a los excesos en la cantidad así como en las grasas y harinas, dejando de lado los vegetales. No lo dudo: el sancocho sabatino es obligatorio; la mojarra frita acompañada de patacón y arroz con coco, irremplazable.

Tampoco se trata de eliminar semejantes delicias, pero sí de controlar su consumo. La primera gran recomendación es buscar asesoría nutricional en el sistema de salud; en internet existen fuentes de información confiables.

En el transcurrir de la semana, es posible agregar frutas frescas, verduras y legumbres a la alimentación, sustituyendo con ello muchos alimentos de origen industrial; jugos naturales y lácteos en vez de bebidas embotelladas; comestibles horneados en vez de frituras; el consumo de agua y líquidos es vital para el buen funcionamiento del cuerpo; en lo posible, moderar el consumo de alcohol y evitar el cigarrillo; toca bajar el consumo de sal, azúcar, harinas y grasas; mantener un peso adecuado y, en lo posible, fraccionar las tres comidas grandes en 5 más pequeñas. En la compra de alimentos, es menester buscar alimentos sanos, adecuados en cantidad, valor nutricional y precio; tampoco es asunto de gastar más dinero. Son muchas las maneras de evitar los peligros de la alimentación moderna.

En todo caso, una nutrición sana, actividad física y controles periódicos son claves para llevar mejor estilo de vida que debemos adoptar cuanto antes, tema que parece baladí pero que significa cómo viviremos el resto de nuestros días.

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