Constructores que no construyen ciudad

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Escrito por:

Veruzka Aarón Torregrosa

Veruzka Aarón Torregrosa

Columna: Opinión

e-mail: veruzkaaaron.t@gmail.com

Twitter: @veruzkaaaron


La ciudad de Santa Marta atraviesa un periodo de retraso en lo que respecta a su malla vial urbana y conectividad regional, pese a los avances obtenidos con la ejecución del Plan Vial del Norte (PVN).
Este proyecto permitió a la ciudad ordenar el uso y tránsito del corredor de su franja costera, el área de mayor valorización y potencial inmobiliario de su territorio. Desde entonces la ciudad no ha tenido una intervención de tan alto impacto urbano.

Pese a sus beneficios, el PVN se vio reducido por el tradicional antagonismo entre los gobiernos, departamental y distrital, limitándolo a la construcción de la Vía Alterna al Puerto (Intersección de Alcatraces-11 de Noviembre) y doble calzada Ye de Ciénaga-Mamatoco. Esto implicó sacrificar su alcance progresivo en la escala urbana, el cual contemplaba el desarrollo de vías paralelas y transversales, que facilitarían la comunicación entre los corredores mencionados, la accesibilidad y fluidez del tráfico urbano.

La suerte de esta iniciativa la comparten otros proyectos de ciudad, no obstante fueron definidos como estratégicos en planes de desarrollo y de ordenamiento territorial. Estos han sido desconocidos a falta de ejecución y por la permisividad de las autoridades locales frente a la intervención ilegal de las áreas donde fueron proyectados.

Tal es el caso del corredor Santa Marta-Riohacha, específicamente en el paso urbano a la salida de la ciudad, donde están construyéndose edificaciones a lado y lado de la calzada, contrario a lo estipulado en el POT vigente, “Jate Matuna, 2000”: Artículo 336° Optimización de los Corredores Distritales de Carga y Pasajero. d) Vía Antigua Troncal - Bonda –Troncal, “Las acciones de tratamiento vial deben conducir a consolidar a este eje como un corredor de doble calzada, mediante la rehabilitación del carreteable Vira- Vira a la Troncal, ampliación, asfalto, estabilización, previendo el área necesaria para la construcción de una cicloruta paralela a la vía.

Dispondrá de andenes, para flujo peatonal, en el trayecto de la cabecera de Bonda, y deberá dotarse con paraderos de buses en éste mismo nodo poblado, en los sitios de concurrencia turística y en los sitios identificados por Indistran y por las comunidades. f) Troncal del Caribe –Cabañas de Buritaca. Deberá disponer de dos calzadas, prever posibles espacios para la construcción de ciclorutas y contar como mínimo con señalización, protección, mantenimiento permanente, bahías de parqueo, solución pluvial, pasos de agua e iluminación.

Debido al deficiente control urbano, pero en especial al defectuoso ejercicio de la autoridad de Planeación sobre la expedición de licencias de construcción, la ciudad está en proceso de ser estrangulada vialmente, no solo desde el ámbito intra-urbano sino regional. En el corto y mediano plazo esto tendrá consecuencias funestas para su desarrollo.

Los gobernantes de turno al parecer no consideran el costo de estas ocupaciones irregulares al momento en que se logre concretar la ampliación, en este caso, del corredor Santa Marta-Riohacha. De darse el caso, seremos los contribuyentes quienes pagaremos en el proceso de adquisición de predios, el mayor valor de las construcciones que permitieron desarrollar en contravención del POT.

Estas anomalías se suman a la construcción inmobiliaria que Planeación Distrital permitió desarrollar irregularmente a la altura del Líbano 2000, sobre la proyección de la prolongación de la Avenida del Libertador. Aunque esto fue denunciado por esta casa Editorial, las autoridades competentes no defendieron el interés público.

Estos hechos, evidencian además del displicente ejercicio de autoridad y control urbano, la falta de compromiso y mezquindad de algunos constructores que no construyen ciudad. Esos mismos que en público resaltan e invitan a emular los avances urbanísticos de ciudades vecinas, pero que a puerta cerrada tramitan sus torcidos proyectos.

Hasta cuando la Sociedad de Arquitectos, Camacol, Asociación de Empresarios, entre otras organizaciones que reúnen al sector, permitirán que estas actuaciones cuestionables los desacrediten. Es tiempo de que se pronuncien, respondan o condenen estas prácticas y asociaciones perversas que deterioran la proyección de ciudad.


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