Las lluvias registradas en la zona han ayudado a que se pueda retomar con la atención a la emergencia.
Un feroz incendio que ha estado devastando el Parque Isla Salamanca ha dejado una huella de destrucción, consumiendo más de 30 hectáreas de valiosa vegetación. A pesar de la magnitud de la conflagración, los esfuerzos de los equipos de respuesta y las condiciones climáticas favorables han permitido controlar la emergencia en más del 90%.
La lucha por contener las llamas se enfrentó a dificultades considerables debido a las adversas condiciones climáticas en la región. Las temperaturas abrasadoras, que superaron los 40 grados centígrados, presentaron un desafío adicional para los bomberos y los equipos de rescate, obligando a suspender las labores ayer. Miembros valientes de la Defensa Civil y Ponalsar se vieron afectados por las altas temperaturas, experimentando dificultades en su salud mientras se enfrentaban al fuego.
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"Las condiciones climáticas han sido un factor crítico en la propagación de este incendio", declaró Edgardo Saucedo Mercado, jefe de la Oficina de Gestión del Riesgo de Barranquilla. "La intensidad del calor ha planteado desafíos significativos para nuestros equipos en el terreno, pero su dedicación y arduo trabajo han logrado controlar la situación en gran medida".
Las autoridades locales han expresado su alivio por la llegada de las lluvias en la zona, ya que estas precipitaciones han proporcionado un respiro esencial en la lucha contra las llamas. Además, las condiciones más frescas y húmedas resultantes de las lluvias han permitido retomar con seguridad las operaciones de extinción y atención a la emergencia.
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