Se trata de resultados por 19 delitos relacionados con la corrupción, como peculado, prevaricato, cohecho o contratos sin cumplimientos legales.
Cerca de 250 indígenas de las comunidades emberas desplazadas y asentadas en Bogotá por la violencia comenzarán este miércoles su retorno voluntario hacia sus resguardos en los departamentos del Chocó y Cauca, según informó la estatal Unidad para las Víctimas.
Ubicados en los alojamientos temporales del Parque La Florida y la Unidad de Protección Integral, UPI La Rioja, en las afueras de la capital colombiana, retornarán del primer albergue al Resguardo del Alto Andágueda, ubicado en el municipio chocoano de Bagadó, un total de 202 personas; mientras que del segundo lo harán 51 individuos a las localidades de López Micay y Timbiquí, Cauca, y Pizarro, Chocó.
Le puede interesar: Colombia recibe préstamo de mil millones de dólares para transición energética
Este proceso de retorno voluntario, explicó la Unidad, es el resultado de diferentes jornadas de "desarrollo de acuerdos" con los líderes de las comunidades, luego de que decenas de indígenas pertenecientes a 15 pueblos indígenas se establecieran durante ocho meses, en condiciones muy precarias y a modo de protesta por la desatención del Estado, en el céntrico Parque Nacional, pidiendo soluciones a la violencia que viven en sus territorios.
A las 81 familias embera katío retornadas de La Florida, y a las 14 embera siasperara y dos embera dóbida procedentes de La Rioja, la Unidad para las Víctimas les hará entrega de transporte, kits de habitabilidad (materiales para construir albergues en sus lugares de origen), apoyo económico "para la sostenibilidad" y ayuda humanitaria.
Del mismo modo, para la atención y retorno embera, que también estará acompañado por la Procuraduría (Ministerio Público), los funcionarios de la Unidad informaron de la articulación de entidades estatales para "garantizar la dignidad de la población y así suplir las necesidades en el territorio".