La ciudad de Río de Janeiro se sumerge en su ritual más esperado con el inicio de los desfiles del Carnaval, un espectáculo único que cada año cautiva a miles de espectadores tanto locales como turistas, quienes se congregan en el emblemático Sambódromo para presenciar dos días de pura magia y samba.
Detrás de cada detalle de este espectáculo hay millones de dólares invertidos, reflejando el arduo trabajo y la dedicación de las doce escuelas competidoras, que durante todo un año se preparan para este momento. Desde los elaborados atuendos de raso y lentejuelas hasta los impresionantes carros alegóricos, todo está cuidadosamente diseñado para deslumbrar al mundo.
Lea, además: Bukele alcanza más de 1,66 millones de votos
En los barracones, donde se gestan estas maravillas carnavalescas, los nervios están a flor de piel mientras los participantes se preparan para dar lo mejor de sí mismos en la pasarela del Sambódromo. Para muchos, este es un momento de tensión precarnaval, pero también de emoción y pasión por el arte de la samba.
Aunque este año el carnaval brasileño se ve eclipsado por la agitación política que rodea al expresidente Jair Bolsonaro, nada puede opacar la grandeza de esta fiesta. La entrega simbólica de la llave de la ciudad al Rey Momo marca oficialmente el inicio de la celebración, en la que se espera la participación de unas 70,000 personas en el Sambódromo, que celebra su 40 aniversario este año.
Cada escuela de samba cuenta con aproximadamente 3,000 participantes, quienes tienen entre 60 y 70 minutos para deslumbrar al público y al exigente jurado con su música, baile y creatividad. Aspectos como la batería y la samba especialmente compuesta para la ocasión son evaluados minuciosamente por los jueces.
Lea también: Finlandia apuesta por la continuidad y elige presidente al conservador Alexander Stubb
El "enredo", la narrativa detrás de cada desfile, es otro aspecto crucial donde las escuelas abordan temas históricos y actuales, desde la esclavitud hasta la deforestación de la Amazonía. Este año, la crisis humanitaria en la comunidad yanomami será el foco de atención de la escuela Salgueiro, aprovechando la palestra global del Carnaval para denunciar la degradación ambiental.
Sin embargo, este año también se enfrentan a una incomodidad inesperada: la proliferación de mosquitos transmisores del dengue, que ha puesto en alerta a varias regiones brasileñas. A pesar de ello, las autoridades están tomando medidas para garantizar que los desfiles se disfruten en paz y sin preocupaciones, con la distribución de repelente en el Sambódromo para proteger a los asistentes.
En medio de la música, el color y la alegría, el Carnaval de Río de Janeiro se prepara para encandilar una vez más al mundo, demostrando que esta celebración no tiene parangón y que la pasión por la samba sigue vibrando en lo más profundo del corazón de Brasil.