El papa cerró la jornada con un llamado a los jóvenes a avanzar sin miedo y un especial reconocimiento a las víctimas de abusos sexuales, enfatizando que hay espacio para todos en la Iglesia.
Sin embargo, la realidad superó ampliamente las estimaciones, con más de 1.5 millones de fieles procedentes de diferentes países que se unieron a la JMJ. Desde la apertura en el Parque Eduardo VII hasta la vigilia del sábado y la misa de despedida en el Parque Tejo, la participación masiva se destacó en una ciudad que paralizó su actividad para recibir al pontífice.
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Durante los cinco días de la visita papal, miles de personas se congregaron en las calles de Lisboa para saludar al papa, convirtiendo la ciudad en un escenario de fervor religioso. El presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, describió la JMJ como "una cosa nunca vista en Portugal" y lo calificó como una "locura".
Además de la impresionante participación, el papa también hizo un llamado especial a la Iglesia para reconocer y apoyar a las víctimas de abusos sexuales. En un gesto significativo, instó a los jóvenes a avanzar sin miedo y reiteró que hay espacio para todos dentro de la Iglesia, buscando fomentar la inclusión y la unidad.