Bangkok (EFE).- Al menos 375 personas murieron en Filipinas debido al tifón Rai, que causó estragos entre el jueves y el sábado, mientras que los servicios de emergencia continúan teniendo dificultades este lunes para llevar ayuda a cientos de miles de damnificados.
El chabolismo y la mala calidad de las construcciones empeoran los embates de los tifones que cada vez son más violentos en Filipinas debido a la crisis climática.
Conforme al reporte oficial, la provincia más afectada es Visayas Central, así como las regiones de Caraga, Visayas Occidental, Mindanao Norte, Visayas Oriental y Zamboanga, según el canal filipino GMA.
El tifón, que tocó tierra el jueves con ráfagas de viento de hasta 240 kilómetros por hora, cruzó de este a oeste por unas nueve islas donde ha causado importantes daños en viviendas e infraestructuras, además de dejar al menos 500 heridos.