Santa Cruz de La Palma (España) (EFE).- El volcán de Cumbre Vieja prosigue su camino de destrucción en la isla española de la Palma y, aunque la lava avanza más lentamente, ocupa más de 166 hectáreas, ha arrasado al menos 350 inmuebles y una de las coladas ya supera los 500 metros de ancho.
Este es el panorama que se encontraron los reyes de España durante su visita a la isla canaria: Hay que hacer "todo lo que esté en nuestras manos" para sacar adelante a los damnificados, "hay que preservar su seguridad, garantizar su mañana y reconstruir en La Palma todo lo que la naturaleza se ha llevado", dijo Felipe VI.
Y es que los daños que está causando el volcán desde que entró en erupción el pasado domingo son cuantiosos y, como alertó la directora en Canarias del Instituto Geográfico Nacional (IGN) de España, María José Blanco, "aunque sea lentamente, el avance sigue".
Los expertos afirman que la ralentización de una de las coladas, que en algunos puntos alcanza una altura de 12 metros, (la otra está detenida) no implica que el proceso eruptivo haya decrecido, sino que se debe a que a la lava le cuesta más avanzar al perder temperatura conforme se aleja del cono y a que ha de atravesar el numeroso material ya depositado y enfriado en superficie.