Los últimos sondeos señalan que el candidato de izquierda mantiene entre 2 y 4 puntos de ventaja en las preferencias sobre la candidata derechista.
Los candidatos, que protagonizan una de las campañas más polarizadas de los últimos tiempos, también se comprometieron a "vencer la pandemia mediante estrategias eficaces con base científica", a respetar las instituciones y la libertad de expresión y de prensa, y a "dejar el poder" el 28 de julio de 2026, cuando concluirá el mandato, sin buscar la reelección.
Además, a que cualquier cambio de la Constitución se hará "solo a través de los mecanismos legales y constitucionales", a asegurar la libre asociación, promover y proteger la lucha contra la corrupción, la inseguridad ciudadana, el terrorismo y el narcotráfico, a respetar los tratados internacionales y al sistema interamericano de derechos humanos, y la inversión privada que trabaja "sin dañar el medio ambiente".
La proclama, cuyo juramento fue dirigido por el cardenal Pedro Barreto, ha sido una iniciativa de la Conferencia Episcopal Peruana, la Unión de Iglesias Cristianas Evangélicas del Perú, la Asociación Civil Transparencia y la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos.
Esta proclama es fruto de la desconfianza que ambos candidatos generan entre la mayor parte del electorado, que consideran que las propuestas de uno y otro, así como su pasado político, son una amenaza para la democracia y las libertades.